Componentes generacionales y socioeconómicos de la discapacidad entre los mayores españoles

Gardado en:
Cámara, A.D., et al., Componentes generacionales y socioeconómicos de la discapacidad entre los mayores españoles. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, n. 151, 2015, p. 23-44.
Ref. 505359
Localización: SIIS Archivo (R.785)
Palabras clave:
Discapacidad, Autonomía personal, Estatus socioeconómico, Nivel educativo, Salud, Enfermedad, Efectos, Factor de riesgo, Factor de protección, Generaciones, Edad, Actividades de la vida diaria, Movilidad, España
Resumo:
¿Cómo influyen las condiciones de vida en edades tempranas en el grado de discapacidad en edades avanzadas? Para responder a esta pregunta, el presente trabajo realiza una aproximación generacional a la evolución y los determinantes socioeconómicos de la discapacidad entre los mayores españoles de entre 65 y 89 años residentes en hogares. Los autores utilizan microdatos de las ediciones de 1997, 2001, 2006 y 2011 de la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) para construir un indicador de discapacidad a partir de la autonomía declarada para la realización de actividades cotidianas.<br><br> Los resultados no evidencian ninguna tendencia de mejora o deterioro en los indicadores de discapacidad entre generaciones, lo que invita a pensar que durante las últimas dos décadas la discapacidad entre la población mayor española no ha experimentado cambios significativos, al menos en cuanto a su severidad y probablemente tampoco en cuanto a su prevalencia. La ausencia de diferencias intergeneracionales en términos de discapacidad contrasta con una notable heterogeneidad interna asociada al nivel educativo en las generaciones analizadas (1910-1944). El estudio muestra que la brecha en discapacidad en función del nivel educativo se manifiesta ya a edades relativamente jóvenes (65-69), en especial entre las mujeres, y que además varía en función del nivel de estudios, particularmente entre los 70 y los 79 años. Así, una mujer de 79 años sin estudios nacida entre 1920 y 1924 presentaría un nivel de discapacidad para las actividades instrumentales de la vida diaria de 1,6, y una con estudios secundarios presentaría un nivel de 0,9, esto es, un 78% menos. Según los autores, este hecho podría estar relacionado, entre otros factores, con el nexo entre la educación y el estatus socioeconómico de la población femenina en las generaciones estudiadas.