El eco del Tercer Sector en adicciones
I tiakina i:
López y Segarra, F., et al., El eco del Tercer Sector en adicciones. Revista Española de Drogodependencias, vol. 40, n. 1, 2015, p. 5-12.
Ref.
499011
Tauwāhi:
SIIS R.605
Palabras clave:
Drogodependencias, Acción contra las drogodependencias, Entidades sin ánimo de lucro, Voluntariado, Comunitat Valenciana, España
Drogodependencias, Acción contra las drogodependencias, Entidades sin ánimo de lucro, Voluntariado, Comunitat Valenciana, España
Whakarāpopotonga:
La explosión de la “burbuja del bienestar” ha puesto a prueba las costuras de la red de tratamiento de las adicciones en la Comunidad Valenciana, que hace casi veinte años era un referente estatal por sus planteamientos y capacidad para vertebrar la participación de las ONG. No obstante, la administración pública ha dado un paso atrás en este espacio sociosanitario, generando una reacción en cadena en los últimos años. La mayoría de las ONG están inmersas en un profundo proceso de transformación –a veces cainita- en el que da la sensación que los criterios de rentabilidad dejan de lado su componente social. Muchas de ellas han asumido la función de ser gestoras de servicios públicos –se han acomodado en esta función- y, en algunos casos, se han convertido en la plataforma de entrada de las empresas privadas en las licitaciones públicas. Otras han desaparecido y algunas subsisten, en gran medida, gracias al voluntariado. La administración debe velar porque se mantenga el pluralismo en los servicios o responsabilizarse de las consecuencias que conlleva apostar, especialmente en el ámbito de las adicciones, por un modelo único para el tratamiento. Transparencia y calidad son básicas para construir el futuro del Tercer Sector, especialmente en el ámbito de las adicciones. Y quizás, uno de los principales retos pendientes es que las organizaciones redefinan su relación con la sociedad civil organizada. Tienen que ser capaces de transmitir a la ciudadanía activa el valor añadido que aportan para ser reconocidas como agentes socialmente relevantes.
La explosión de la “burbuja del bienestar” ha puesto a prueba las costuras de la red de tratamiento de las adicciones en la Comunidad Valenciana, que hace casi veinte años era un referente estatal por sus planteamientos y capacidad para vertebrar la participación de las ONG. No obstante, la administración pública ha dado un paso atrás en este espacio sociosanitario, generando una reacción en cadena en los últimos años. La mayoría de las ONG están inmersas en un profundo proceso de transformación –a veces cainita- en el que da la sensación que los criterios de rentabilidad dejan de lado su componente social. Muchas de ellas han asumido la función de ser gestoras de servicios públicos –se han acomodado en esta función- y, en algunos casos, se han convertido en la plataforma de entrada de las empresas privadas en las licitaciones públicas. Otras han desaparecido y algunas subsisten, en gran medida, gracias al voluntariado. La administración debe velar porque se mantenga el pluralismo en los servicios o responsabilizarse de las consecuencias que conlleva apostar, especialmente en el ámbito de las adicciones, por un modelo único para el tratamiento. Transparencia y calidad son básicas para construir el futuro del Tercer Sector, especialmente en el ámbito de las adicciones. Y quizás, uno de los principales retos pendientes es que las organizaciones redefinan su relación con la sociedad civil organizada. Tienen que ser capaces de transmitir a la ciudadanía activa el valor añadido que aportan para ser reconocidas como agentes socialmente relevantes.
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