Origins and rationale of centres for parents and young children together
Saved in:
Hoshi-Watanabe, M., et al., Origins and rationale of centres for parents and young children together. Child and Family Social Work, vol. 20, n. 1, 2015, p. 62-71.
Ref.
497685
Location:
SIIS R.1269 Archivo
Palabras clave:
Menores, Infancia, Familia, Servicios de apoyo, Características servicio, Ayudas a la familia, Atención infancia, Alternativas, Innovaciones, Bélgica, Francia, Italia, Japón
Menores, Infancia, Familia, Servicios de apoyo, Características servicio, Ayudas a la familia, Atención infancia, Alternativas, Innovaciones, Bélgica, Francia, Italia, Japón
Abstract:
Los servicios de cuidado y atención a la infancia han sido típicamente concebidos desde un enfoque donde las funciones parentales ―es decir, educación y cuidado― son asumidas por las instituciones mientras los y las menores permanecen bajo su guarda legal. Esto significa que, en lugar de complementar o apoyar el desempeño de las funciones parentales, las instituciones vienen a sustituir el rol normalmente desempeñado por los padres y madres. En contraposición a este planteamiento, los centros para las familias tienen como objetivo dotar de un espacio de encuentro conjunto a hijos/as y progenitores, donde realizan actividades de ocio y tiempo libre en familia. Este artículo se centra en analizar cuál ha sido el origen y desarrollo de este tipo de centros en cuatro países de la OCDE (Francia, Italia, Bélgica y Japón), dando cuenta de las diversas razones y lógicas que han dado lugar a su creación y mantenimiento. Pese a la diversidad existente, los autores identifican algunas características comunes a todos los casos. En primer lugar, la iniciativa de proveer este tipo de servicios ha partido siempre de sectores profesionales próximos al trabajo con la infancia, ya fuera a través de la psicología, la educación infantil o el desarrollo comunitario. En segundo lugar, las instituciones públicas han incorporado el modelo de forma tardía y han sido siempre las instituciones locales las primeras en asumir la financiación de este tipo de servicios. No obstante, también es cierto que, en algunos casos, los Gobiernos regionales o estatales han acabado por asumir y regular la provisión. Por último, los autores destacan también el carácter marcadamente más informal de estos servicios, en comparación con los servicios educativos dirigidos a la infancia ―escuelas infantiles y guarderías―, un hecho que los sitúa en un lugar más próximo a la educación informal que a la educación reglada. Es así como los centros de atención a las familias pueden incluir actividades educativas y formativas dirigidas a toda la familia, si bien su función principal se considera más socializadora que propiamente educativa. Este tipo de centros para las familias apenas encuentran referentes sólidos y desarrollados en nuestro país, pese a la creciente evidencia de su efecto positivo en el bienestar de padres, madres e hijos/as.
Los servicios de cuidado y atención a la infancia han sido típicamente concebidos desde un enfoque donde las funciones parentales ―es decir, educación y cuidado― son asumidas por las instituciones mientras los y las menores permanecen bajo su guarda legal. Esto significa que, en lugar de complementar o apoyar el desempeño de las funciones parentales, las instituciones vienen a sustituir el rol normalmente desempeñado por los padres y madres. En contraposición a este planteamiento, los centros para las familias tienen como objetivo dotar de un espacio de encuentro conjunto a hijos/as y progenitores, donde realizan actividades de ocio y tiempo libre en familia. Este artículo se centra en analizar cuál ha sido el origen y desarrollo de este tipo de centros en cuatro países de la OCDE (Francia, Italia, Bélgica y Japón), dando cuenta de las diversas razones y lógicas que han dado lugar a su creación y mantenimiento. Pese a la diversidad existente, los autores identifican algunas características comunes a todos los casos. En primer lugar, la iniciativa de proveer este tipo de servicios ha partido siempre de sectores profesionales próximos al trabajo con la infancia, ya fuera a través de la psicología, la educación infantil o el desarrollo comunitario. En segundo lugar, las instituciones públicas han incorporado el modelo de forma tardía y han sido siempre las instituciones locales las primeras en asumir la financiación de este tipo de servicios. No obstante, también es cierto que, en algunos casos, los Gobiernos regionales o estatales han acabado por asumir y regular la provisión. Por último, los autores destacan también el carácter marcadamente más informal de estos servicios, en comparación con los servicios educativos dirigidos a la infancia ―escuelas infantiles y guarderías―, un hecho que los sitúa en un lugar más próximo a la educación informal que a la educación reglada. Es así como los centros de atención a las familias pueden incluir actividades educativas y formativas dirigidas a toda la familia, si bien su función principal se considera más socializadora que propiamente educativa. Este tipo de centros para las familias apenas encuentran referentes sólidos y desarrollados en nuestro país, pese a la creciente evidencia de su efecto positivo en el bienestar de padres, madres e hijos/as.