Crisis, empleo e inmigración en España. Un análisis de las trayectorias laborales

Guardat en:
Miguélez, F., López-Roldán (coords.), et al., Crisis, empleo e inmigración en España. Un análisis de las trayectorias laborales. Serie: Recerques i Anàlisis, Barcelona, Centre d'Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana i el Treball, 2014, 330 p.
Ref. 497307
Localització: SIIS Archivo
Palabras clave:
Minorías, Migración, Trabajo, Desempleo, Precariedad, Economía sumergida, Entorno laboral, Efectos, Crisis económica, España
Resum:
Este ambicioso estudio trata de dilucidar cómo ha afectado la crisis a los itinerarios laborales de la población autóctona e inmigrada en España entre 2007 y 2011. En particular, intenta averiguar cómo han evolucionado en ese periodo variables como los salarios, la estabilidad en el empleo, la vuelta a la inactividad o el desempleo de larga duración, y qué diferencias se encuentran según el origen, el sexo o el sector de actividad de las personas inmigradas. Como principales fuentes de datos, se han tomado la Muestra Continua de Vidas Laborales, la Encuesta de Población Activa y la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo, completadas con catorce entrevistas a “líderes, organizadores y gestores de políticas sociales y laborales dirigidas a inmigrantes”.<br><br>Las conclusiones del estudio apuntan a que el empeoramiento de la calidad del empleo derivado de la crisis afectó más y en mayor proporción a las personas inmigradas que a las autóctonas. Sin embargo, hay variaciones destacables entre distintos perfiles. Entre los grupos peor parados, se contaban los hombres originarios de Marruecos y Rumanía, así como los jóvenes y los más mayores con escasa formación, reciente incorporación al mercado de trabajo regularizado, y empleos poco o nada cualificados. Los estratos con menores ingresos, donde se ubicaba la mayor parte de la población inmigrada, perdieron capacidad adquisitiva, y la movilidad descendente se concentró entre las personas de nacionalidad extranjera. Esta movilidad descendente afectó de forma especial a los hombres, mientras que las mujeres tendieron a ver incrementados sus ingresos, lo mismo que las personas inmigradas con estudios universitarios y cierta antigüedad en el mercado laboral. Las mujeres inmigradas, de hecho, conservaron su empleo en mayor proporción que los hombres, si bien en condiciones más precarias. La investigación también señala una alta movilidad laboral, tanto territorial como sectorial, entre las personas originarias de otros países, fenómeno que refleja, a juicio de sus autores/as, que en determinadas zonas y ámbitos laborales se seguía creando empleo, aunque (eso sí) de carácter temporal.