Los expertos alertan de que los menores con discapacidad tienen más riesgo de sufrir abusos sexuales
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Los expertos alertan de que los menores con discapacidad tienen más riesgo de sufrir abusos sexuales. FAMMA-Cocemfe, (5 marzo de 2012).
Ref.
461321
Abstract:
No existen estadísticas y son extremadamente difíciles de detectar, pero el abuso sexual a los menores con discapacidad es uno de los problemas sociales más duros y difíciles de abordar.<br /><br />"En los países más avanzados se calcula que el 25% de hombres con discapacidad ha sufrido alguna vez algún tipo de abuso y hombres y mujeres con discapacidad tienen entre 3 y 10 veces más posibilidades que el resto de ser víctimas de abusos", explica el psicólogo Alberto Alemany, especialista de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce y ponente en las charlas que sobre abuso infantil ha organizado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.<br /> <br />Este experto explica los factores que acrecientan la especial vulnerabilidad de los menores con discapacidad, unos tienen que ver con el contexto, "los procedimientos, las entrevistas y las herramientas judiciales no están adaptados a estas personas, por eso no pueden acceder a la justicia con garantías. Su testimonio tiene menos credibilidad, se tiende a no creerlos", explica; pero también hay factores propios de su discapacidad: "tienen menor educación sexual, se les premia para que tengan relaciones sumisas, muy dependientes respecto a sus cuidadores y familiares, lo que genera que están más expuestos y sean más vulnerables".<br /> <br />Detectar los abusos, dice Alemany, es "sumamente difícil y el principal problema. La mayoría de las veces dependen de que una tercera persona dé la señal de alarma. Ellos no saben que son víctimas de una situación delictiva".<br /> <br />En cuanto se tiene sospechas o indicios de que un menor discapacidad está siendo víctima de abusos sexuales, Alemany recomienda acudir a algún especialista. "Desgraciadamente en nuestro país solo existe una unidad especializada en este tipo de víctimas y está integrada dentro de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce".<br /> <br />En la unidad de atención a víctimas de abusos sexuales, que también atiende gratuitamente a adultos con discapacidad, en 2011 se trataron 45 casos, muchos procedentes de fuera de Madrid.<br /> <br />En el centro, un equipo de psicólogos clínicos y psicólogos forenses, un psiquiatra, educadores sexuales y trabajadores sociales estudia cada caso y su acompañamiento terapéutico. El objetivo: trabajar para superar completamente el trauma.<br /> <br />Para Alemany, no es posible establecer un perfil de víctima "todas las personas con discapacidad darían ese perfil por su circunstancias de aislamiento social, relación de dependencia y por tener una historia elevada de exposición corporal a los demás, es decir, muchos tienen dificultades físicas añadidas y dependen de otros para realizar sus tareas de la vida diaria: lavarse, vestirse, etc. Están acostumbrados a que otras personas accedan a su cuerpo y no saben que deben tener cuidado".<br /> <br />El perfil del abusador no es mucho más sencillo de establecer, "puede ser cualquier persona del entorno o una persona desconocida, aunque es verdad que en un porcentaje más elevado suele ser una persona conocida: un familiar, un vecino, un profesor...".<br /> <br />La sintomatología de la víctima tampoco ofrece una gran ayuda, aunque hay que estar atentos a los cambios conductuales que se detectan. En cualquier menor un cambio a nivel emocional y conductual puede ser indicio de que hay un problema, pero en el caso de los menores discapacitados, con mayores problemas para verbalizar sus sentimientos, es clave.<br /> <br />Alemany se muestra absolutamente convencido de que con la intervención adecuada y con mucho apoyo y trabajo en el círculo familiar un menor puede lograr la completa superación de su vivencia, pero subraya los problemas especiales de los menores discapacitados que suman a "sus propias dificultades cognitivas" otras circunstancias, como "el estigma de su discapacidad y encontrarse en familias ya golpeadas por las dificultades y que tienen que afrontar además el impacto de los abusos...".<br /> <br />La prevención se convierte en la intervención más acertada y eficaz para intentar atajar el problema, por eso este experto aboga por una mayor educación sexual, "que es muy deficiente" y que debe pasar por defender el derecho a que "los discapacitados tengan acceso a una vida sexual como la que disfruta todo el mundo". Alemany propone trabajar en "planes integrales de educación sexual que enseñen cómo debe de ser una relación sexual, con quién , qué es la intimidad, enseñarles a detectar abusos".<br /> <br />Los profesionales y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado también deben estar muy presentes en esta reeducación para acercarse el problema. "Tenemos una sociedad, no solo los policías y los jueces, muy poco preparada para incluir a los discapacitados. No existen las herramientas adaptadas a estas personas, no reciben el trato que nos gustaría. Nuestra lucha es que logren acceder a una justicia con garantías, que ahora no tienen".
No existen estadísticas y son extremadamente difíciles de detectar, pero el abuso sexual a los menores con discapacidad es uno de los problemas sociales más duros y difíciles de abordar.<br /><br />"En los países más avanzados se calcula que el 25% de hombres con discapacidad ha sufrido alguna vez algún tipo de abuso y hombres y mujeres con discapacidad tienen entre 3 y 10 veces más posibilidades que el resto de ser víctimas de abusos", explica el psicólogo Alberto Alemany, especialista de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce y ponente en las charlas que sobre abuso infantil ha organizado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.<br /> <br />Este experto explica los factores que acrecientan la especial vulnerabilidad de los menores con discapacidad, unos tienen que ver con el contexto, "los procedimientos, las entrevistas y las herramientas judiciales no están adaptados a estas personas, por eso no pueden acceder a la justicia con garantías. Su testimonio tiene menos credibilidad, se tiende a no creerlos", explica; pero también hay factores propios de su discapacidad: "tienen menor educación sexual, se les premia para que tengan relaciones sumisas, muy dependientes respecto a sus cuidadores y familiares, lo que genera que están más expuestos y sean más vulnerables".<br /> <br />Detectar los abusos, dice Alemany, es "sumamente difícil y el principal problema. La mayoría de las veces dependen de que una tercera persona dé la señal de alarma. Ellos no saben que son víctimas de una situación delictiva".<br /> <br />En cuanto se tiene sospechas o indicios de que un menor discapacidad está siendo víctima de abusos sexuales, Alemany recomienda acudir a algún especialista. "Desgraciadamente en nuestro país solo existe una unidad especializada en este tipo de víctimas y está integrada dentro de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce".<br /> <br />En la unidad de atención a víctimas de abusos sexuales, que también atiende gratuitamente a adultos con discapacidad, en 2011 se trataron 45 casos, muchos procedentes de fuera de Madrid.<br /> <br />En el centro, un equipo de psicólogos clínicos y psicólogos forenses, un psiquiatra, educadores sexuales y trabajadores sociales estudia cada caso y su acompañamiento terapéutico. El objetivo: trabajar para superar completamente el trauma.<br /> <br />Para Alemany, no es posible establecer un perfil de víctima "todas las personas con discapacidad darían ese perfil por su circunstancias de aislamiento social, relación de dependencia y por tener una historia elevada de exposición corporal a los demás, es decir, muchos tienen dificultades físicas añadidas y dependen de otros para realizar sus tareas de la vida diaria: lavarse, vestirse, etc. Están acostumbrados a que otras personas accedan a su cuerpo y no saben que deben tener cuidado".<br /> <br />El perfil del abusador no es mucho más sencillo de establecer, "puede ser cualquier persona del entorno o una persona desconocida, aunque es verdad que en un porcentaje más elevado suele ser una persona conocida: un familiar, un vecino, un profesor...".<br /> <br />La sintomatología de la víctima tampoco ofrece una gran ayuda, aunque hay que estar atentos a los cambios conductuales que se detectan. En cualquier menor un cambio a nivel emocional y conductual puede ser indicio de que hay un problema, pero en el caso de los menores discapacitados, con mayores problemas para verbalizar sus sentimientos, es clave.<br /> <br />Alemany se muestra absolutamente convencido de que con la intervención adecuada y con mucho apoyo y trabajo en el círculo familiar un menor puede lograr la completa superación de su vivencia, pero subraya los problemas especiales de los menores discapacitados que suman a "sus propias dificultades cognitivas" otras circunstancias, como "el estigma de su discapacidad y encontrarse en familias ya golpeadas por las dificultades y que tienen que afrontar además el impacto de los abusos...".<br /> <br />La prevención se convierte en la intervención más acertada y eficaz para intentar atajar el problema, por eso este experto aboga por una mayor educación sexual, "que es muy deficiente" y que debe pasar por defender el derecho a que "los discapacitados tengan acceso a una vida sexual como la que disfruta todo el mundo". Alemany propone trabajar en "planes integrales de educación sexual que enseñen cómo debe de ser una relación sexual, con quién , qué es la intimidad, enseñarles a detectar abusos".<br /> <br />Los profesionales y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado también deben estar muy presentes en esta reeducación para acercarse el problema. "Tenemos una sociedad, no solo los policías y los jueces, muy poco preparada para incluir a los discapacitados. No existen las herramientas adaptadas a estas personas, no reciben el trato que nos gustaría. Nuestra lucha es que logren acceder a una justicia con garantías, que ahora no tienen".
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