Home visits for prevention of impairment and death in older adults: a systematic review
Saved in:
Grant, S., et al., Home visits for prevention of impairment and death in older adults: a systematic review. Campbell Systematic Reviews, Vol. 10, no. 3 (2014), p. 86.
Ref.
198748
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Acción comunitaria, Atención domiciliaria, Atención sociosanitaria, Dependencia, Efectos, Evaluación de servicios, Innovaciones, Literatura científica, Muerte, Personas mayores, Prevención, Programas de prevención, Resultados
Acción comunitaria, Atención domiciliaria, Atención sociosanitaria, Dependencia, Efectos, Evaluación de servicios, Innovaciones, Literatura científica, Muerte, Personas mayores, Prevención, Programas de prevención, Resultados
Abstract:
Las visitas que profesionales sociales y sanitarios realizan a las personas mayores en su propio domicilio pueden servir para facilitar información sanitaria, apoyar a las y los pacientes en el cumplimiento de sus tratamientos, detectar necesidades, y derivar a estas personas a los servicios sociales o sanitarios cuando se juzga pertinente. Desde esta perspectiva, se consideran intervenciones positivas gracias a su capacidad de prevenir el deterioro cognitivo y funcional, evitar o posponer la atención residencial u hospitalaria, y disminuir, en último término, la mortalidad. <br><br>Ahora bien, ¿existen evidencias científicas que avalen estos efectos positivos? La forma de averiguarlo es llevar a cabo una revisión sistemática de estudios aleatorios con grupo de control que evalúe tanto los resultados obtenidos como la solidez metodológica en que se asientan. Basándose en estos criterios, Campbell Collaboration ha elaborado un informe sobre la eficacia de las visitas domiciliarias a personas mayores de 64 años. La revisión, que incluye 64 estudios con un total de 28.642 participantes, muestra que estas intervenciones no reducen la mortalidad absoluta a largo plazo y no inciden en la tasa de institucionalización, de hospitalización o de caídas. Por otro lado, hay evidencias débiles de mejoras en la calidad de vida y evidencias muy débiles de beneficios en el desempeño de tareas, pero tales efectos podrían no ser clínicamente significativos. El documento concluye afirmando que, a día de hoy, no existen pruebas suficientes a favor o en contra de tales intervenciones, lo cual no quiere decir que algunos programas no puedan ser efectivos. De acuerdo con el informe, la incógnita sobre la utilidad de las visitas domiciliares persistirá mientras los estudios empíricos que se incluyen en las revisiones sistemáticas no se enmarquen en una teoría explícita del cambio, y no expliquen mejor cómo se realizan las intervenciones, y cómo se comparan el grupo experimental y el de control.
Las visitas que profesionales sociales y sanitarios realizan a las personas mayores en su propio domicilio pueden servir para facilitar información sanitaria, apoyar a las y los pacientes en el cumplimiento de sus tratamientos, detectar necesidades, y derivar a estas personas a los servicios sociales o sanitarios cuando se juzga pertinente. Desde esta perspectiva, se consideran intervenciones positivas gracias a su capacidad de prevenir el deterioro cognitivo y funcional, evitar o posponer la atención residencial u hospitalaria, y disminuir, en último término, la mortalidad. <br><br>Ahora bien, ¿existen evidencias científicas que avalen estos efectos positivos? La forma de averiguarlo es llevar a cabo una revisión sistemática de estudios aleatorios con grupo de control que evalúe tanto los resultados obtenidos como la solidez metodológica en que se asientan. Basándose en estos criterios, Campbell Collaboration ha elaborado un informe sobre la eficacia de las visitas domiciliarias a personas mayores de 64 años. La revisión, que incluye 64 estudios con un total de 28.642 participantes, muestra que estas intervenciones no reducen la mortalidad absoluta a largo plazo y no inciden en la tasa de institucionalización, de hospitalización o de caídas. Por otro lado, hay evidencias débiles de mejoras en la calidad de vida y evidencias muy débiles de beneficios en el desempeño de tareas, pero tales efectos podrían no ser clínicamente significativos. El documento concluye afirmando que, a día de hoy, no existen pruebas suficientes a favor o en contra de tales intervenciones, lo cual no quiere decir que algunos programas no puedan ser efectivos. De acuerdo con el informe, la incógnita sobre la utilidad de las visitas domiciliares persistirá mientras los estudios empíricos que se incluyen en las revisiones sistemáticas no se enmarquen en una teoría explícita del cambio, y no expliquen mejor cómo se realizan las intervenciones, y cómo se comparan el grupo experimental y el de control.