Principios presupuestarios públicos para una propuesta de renta básica para el ciudadano
Saved in:
Peña, N., ET AL., Principios presupuestarios públicos para una propuesta de renta básica para el ciudadano. Revista Internacional de Ciencias Sociales Interdisciplinares, Vol. 1, no. 2 (2012), p. 231-259.
Ref.
196069
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Ciudadanía, Crítica, Datos estadísticos, Distribución de riqueza, Envejecimiento demográfico, Esperanza de vida, Estudio prospectivo, Evolución, Mercado de trabajo, Nivel de ingresos, Pobreza, Prestaciones económicas, Renta de garantía de ingresos, Riesgo, Teoría, Universalización, España
Ciudadanía, Crítica, Datos estadísticos, Distribución de riqueza, Envejecimiento demográfico, Esperanza de vida, Estudio prospectivo, Evolución, Mercado de trabajo, Nivel de ingresos, Pobreza, Prestaciones económicas, Renta de garantía de ingresos, Riesgo, Teoría, Universalización, España
Abstract:
En España la mayoría de los hogares tienen unos ingresos inferiores a 2000 € al mes. Además, los pobres son más pobres desde que empezó la crisis, con una disminución en el umbral de pobreza que pasó de 7.945 € en el año 2009 a 7.533,33 € en el año 2011, importe muy cercano al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, índice de referencia para el cálculo de ingresos. El envejecimiento de la población está comenzando a ser uno de los problemas más acuciantes para las economías desarrolladas en general. La recaudación tributaria actual tiene un crecimiento negativo, al igual que las cotizaciones sociales cuyo ingreso previsto para el año 2012 no cubrirá totalmente la financiación del montante del gasto en pensiones. En España la mayoría de los hogares tienen unos ingresos inferiores a 2000 € al mes. Además, si comparamos anualmente los umbrales de pobreza de las diferentes tipologías de hogares españoles, podemos concluir que los pobres son más pobres desde que empezó la crisis, con una disminución del indicador umbral de pobreza que pasó de 7.945 € en el año 2009 a 7.533,33 € para el 2011, cantidad muy cercana al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) de 7.455,12 €, índice de referencia para el cálculo de subsidios de desempleo e indemnizaciones por despido, entre otros. Además el envejecimiento de la población está comenzando a ser uno de los problemas más acuciantes para las economías desarrolladas en general, y España no es una excepción. Para los próximos treinta años, el ritmo de crecimiento de la población pensionista es muy superior al ritmo de crecimiento de la población que se encuentra en edad de trabajar. Por otra parte, la recaudación tributaria actual tiene un crecimiento negativo, al igual que las cotizaciones sociales cuyo ingreso previsto para el año 2012 no cubrirá totalmente la financiación del montante del gasto en pensiones. Ante tal situación (incremento del umbral de pobreza, envejecimiento y recaudación fiscal con crecimiento negativo) se propone una Renta Básica para el Ciudadano con el fin de hacer frente a los gastos de primera necesidad. Dicha implantación por parte de los gobiernos implica analizar el efecto que tal decisión tendría no sólo en la población actual, sino también en las futuras. Por ello la decisión debe tomarse teniendo en cuenta el efecto que conlleva. En el presente trabajo se aportan nuevos principios y se plantean algunos ya existentes, que un gobierno que se base en la justicia y equidad social debe tener en cuenta como guía para asignar los recursos con los que hacer frente a los gastos anualmente estimados, con el fin de financiar una Renta Básica para el Ciudadano. Los nuevos principios aportados son: transparencia de la gestión presupuestaria; transferencia de recursos entre las diversas generaciones en cada momento de tiempo; información relevante.
En España la mayoría de los hogares tienen unos ingresos inferiores a 2000 € al mes. Además, los pobres son más pobres desde que empezó la crisis, con una disminución en el umbral de pobreza que pasó de 7.945 € en el año 2009 a 7.533,33 € en el año 2011, importe muy cercano al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, índice de referencia para el cálculo de ingresos. El envejecimiento de la población está comenzando a ser uno de los problemas más acuciantes para las economías desarrolladas en general. La recaudación tributaria actual tiene un crecimiento negativo, al igual que las cotizaciones sociales cuyo ingreso previsto para el año 2012 no cubrirá totalmente la financiación del montante del gasto en pensiones. En España la mayoría de los hogares tienen unos ingresos inferiores a 2000 € al mes. Además, si comparamos anualmente los umbrales de pobreza de las diferentes tipologías de hogares españoles, podemos concluir que los pobres son más pobres desde que empezó la crisis, con una disminución del indicador umbral de pobreza que pasó de 7.945 € en el año 2009 a 7.533,33 € para el 2011, cantidad muy cercana al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) de 7.455,12 €, índice de referencia para el cálculo de subsidios de desempleo e indemnizaciones por despido, entre otros. Además el envejecimiento de la población está comenzando a ser uno de los problemas más acuciantes para las economías desarrolladas en general, y España no es una excepción. Para los próximos treinta años, el ritmo de crecimiento de la población pensionista es muy superior al ritmo de crecimiento de la población que se encuentra en edad de trabajar. Por otra parte, la recaudación tributaria actual tiene un crecimiento negativo, al igual que las cotizaciones sociales cuyo ingreso previsto para el año 2012 no cubrirá totalmente la financiación del montante del gasto en pensiones. Ante tal situación (incremento del umbral de pobreza, envejecimiento y recaudación fiscal con crecimiento negativo) se propone una Renta Básica para el Ciudadano con el fin de hacer frente a los gastos de primera necesidad. Dicha implantación por parte de los gobiernos implica analizar el efecto que tal decisión tendría no sólo en la población actual, sino también en las futuras. Por ello la decisión debe tomarse teniendo en cuenta el efecto que conlleva. En el presente trabajo se aportan nuevos principios y se plantean algunos ya existentes, que un gobierno que se base en la justicia y equidad social debe tener en cuenta como guía para asignar los recursos con los que hacer frente a los gastos anualmente estimados, con el fin de financiar una Renta Básica para el Ciudadano. Los nuevos principios aportados son: transparencia de la gestión presupuestaria; transferencia de recursos entre las diversas generaciones en cada momento de tiempo; información relevante.