Antropología e historia de las drogas caseras o cotidianas: desde la búsqueda del efecto analgético, anestésico y ansiolítico hasta la búsqueda de efectos psicosociales
I tiakina i:
Herrero, F., ET AL., Antropología e historia de las drogas caseras o cotidianas: desde la búsqueda del efecto analgético, anestésico y ansiolítico hasta la búsqueda de efectos psicosociales. Revista Española de Drogodependencias, Vol. 38, no. 4 (2013), p. 321-337.
Ref.
195947
Tauwāhi:
SIIS R.605
Palabras clave:
Antropología, Drogas ilegales, Drogas legales, Drogodependencias, Hábitos sociales, Historia
Antropología, Drogas ilegales, Drogas legales, Drogodependencias, Hábitos sociales, Historia
Whakarāpopotonga:
El consumo de sustancias con el fi n de producir algún tipo de alteración de la percepción y de la conducta es inherente a la especie humana, tal y como podemos comprobar en los distintos periodos temporales de la historia humana. Desde la recolección de miel y la elaboración de hidromiel, el consumo de adormidera o de plantas antiálgicas en la prehistoria; pasando por el vino, la cerveza, el opio, el beleño y la mandrágora en la antigüedad; los destilados del vino y el café en la edad media; el láudano, el aguardiente, las colas y el tabaco en el renacimiento; hasta la cocaína en el s. XIX, parece que el ser humano siempre ha tenido cerca la ayuda de sustancias estimulantes, sedantes, anestésicas o alucinógenas, con usos que van desde fines ritualísticos hasta fines sociales, y que eran consumidos tanto de forma institucionalizada como de forma casera, observando que es habitual el inicio del consumo con cierto control hasta que deviene a un consumo casero o lúdico.
El consumo de sustancias con el fi n de producir algún tipo de alteración de la percepción y de la conducta es inherente a la especie humana, tal y como podemos comprobar en los distintos periodos temporales de la historia humana. Desde la recolección de miel y la elaboración de hidromiel, el consumo de adormidera o de plantas antiálgicas en la prehistoria; pasando por el vino, la cerveza, el opio, el beleño y la mandrágora en la antigüedad; los destilados del vino y el café en la edad media; el láudano, el aguardiente, las colas y el tabaco en el renacimiento; hasta la cocaína en el s. XIX, parece que el ser humano siempre ha tenido cerca la ayuda de sustancias estimulantes, sedantes, anestésicas o alucinógenas, con usos que van desde fines ritualísticos hasta fines sociales, y que eran consumidos tanto de forma institucionalizada como de forma casera, observando que es habitual el inicio del consumo con cierto control hasta que deviene a un consumo casero o lúdico.