Europeanization from below: the influence of individual actors on the EU integration of social policies
Tallennettuna:
Eigmüler, M., Europeanization from below: the influence of individual actors on the EU integration of social policies. Journal of European Social Policy, Vol. 23, no. 4 (2013), p. 363-375.
Ref.
195938
Sijainti:
SIIS R.1171 Archivo
Palabras clave:
Derechos sociales, Participación, Política social, Programas europeos, Servicios sociales, Tendencias, Usuarios, Unión Europea
Derechos sociales, Participación, Política social, Programas europeos, Servicios sociales, Tendencias, Usuarios, Unión Europea
Abstrakti:
La Unión Europea se concibe habitualmente como un proyecto impulsado por los Estados miembros, pero ni éstos son los únicos actores de la construcción europea, ni éste un edificio que se erige únicamente de arriba abajo. Así, desde mediados de la década de 1990, una corriente de estudios de la sociología jurídica ha llamado la atención sobre el importante papel que las demandas judiciales individuales han tenido en la configuración europea, un fenómeno que se ha denominado eurolegalismo. Si bien estos pleitos los iniciaban particulares, en la mayoría de ocasiones representaban intereses corporativos, convirtiéndose en herramientas de los grupos de presión. Este artículo, en cambio, se interesa por aquellas reclamaciones individuales no respaldadas por colectivos concretos, y señala la sanidad y las políticas sociales como dos ámbitos donde han resultado especialmente significativas.<br><br>Tras analizar varios de estos casos, la profesora Eigmüler plantea una sugerente interpretación sobre los mecanismos gracias a los cuales algunas personas, a título individual, han conseguido avances destacados en la configuración de una ciudadanía europea, modificando así las prioridades de la agenda europea institucional. La investigadora explica que la Unión Europea se definió primeramente como un mercado común, en el que sus miembros tenían plena autonomía para establecer las políticas sociales y sanitarias. Sin embargo, determinadas demandas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea motivadas por situaciones discriminatorias individuales han contribuido, haciendo un uso estratégico de las leyes, al reconocimiento progresivo de nuevos sujetos jurídicos –trabajador/a, consumidor/a y ciudadano/a europeo/a–, con sus derechos correspondientes, propiciando de esta forma, como efecto colateral, tanto un proceso de empoderamiento colectivo como un nuevo espacio social no previstos originariamente por las élites europeas.
La Unión Europea se concibe habitualmente como un proyecto impulsado por los Estados miembros, pero ni éstos son los únicos actores de la construcción europea, ni éste un edificio que se erige únicamente de arriba abajo. Así, desde mediados de la década de 1990, una corriente de estudios de la sociología jurídica ha llamado la atención sobre el importante papel que las demandas judiciales individuales han tenido en la configuración europea, un fenómeno que se ha denominado eurolegalismo. Si bien estos pleitos los iniciaban particulares, en la mayoría de ocasiones representaban intereses corporativos, convirtiéndose en herramientas de los grupos de presión. Este artículo, en cambio, se interesa por aquellas reclamaciones individuales no respaldadas por colectivos concretos, y señala la sanidad y las políticas sociales como dos ámbitos donde han resultado especialmente significativas.<br><br>Tras analizar varios de estos casos, la profesora Eigmüler plantea una sugerente interpretación sobre los mecanismos gracias a los cuales algunas personas, a título individual, han conseguido avances destacados en la configuración de una ciudadanía europea, modificando así las prioridades de la agenda europea institucional. La investigadora explica que la Unión Europea se definió primeramente como un mercado común, en el que sus miembros tenían plena autonomía para establecer las políticas sociales y sanitarias. Sin embargo, determinadas demandas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea motivadas por situaciones discriminatorias individuales han contribuido, haciendo un uso estratégico de las leyes, al reconocimiento progresivo de nuevos sujetos jurídicos –trabajador/a, consumidor/a y ciudadano/a europeo/a–, con sus derechos correspondientes, propiciando de esta forma, como efecto colateral, tanto un proceso de empoderamiento colectivo como un nuevo espacio social no previstos originariamente por las élites europeas.