Socioeconomic status and substance use among young adults: a comparison across constructs and drugs
I tiakina i:
Patrick, M.E., ET AL., Socioeconomic status and substance use among young adults: a comparison across constructs and drugs. Journal of Studies on Alcohol and Drugs, Vol. 73, no. 5 (2012), p. 772-782.
Ref.
194828
Tauwāhi:
SIIS R978 Archivo
Palabras clave:
Adultos, Desigualdad social, Drogodependencias, Efectos, Estatus socioeconómico, Factor de riesgo, Juventud, Nivel de ingresos, Nivel educativo, EE.UU.
Adultos, Desigualdad social, Drogodependencias, Efectos, Estatus socioeconómico, Factor de riesgo, Juventud, Nivel de ingresos, Nivel educativo, EE.UU.
Whakarāpopotonga:
Este estudio realizado en los EE.UU. busca determinar la relación existente entre el estatus socioeconómico durante la infancia y el consumo de tabaco, alcohol y marihuana durante la adolescencia y juventud. Los resultados ponen de manifiesto que, en la muestra analizada, la probabilidad de fumar tabaco era menor entre las personas cuyos progenitores tenían estudios secundarios que entre las que no contaban con ellos, y entre quienes se encontraban estudiando en el momento de la encuesta (2005 y 2007) que entre quienes sólo trabajaban. El riesgo de abusar del alcohol era además mayor entre mujeres y personas procedentes de familias con alto nivel educativo. En el consumo reciente de marihuana, ser mujer y los estudios secundarios de madres y padres constituían factores protectores, y en cuanto al consumo actual, su probabilidad era menor entre las personas procedentes de familias de ingresos elevados y con mayor nivel educativo parental. El artículo también examina las posibles interacciones entre las variables socioeconómicas y el sexo. A este respecto, no observan grandes diferencias en el consumo actual de tabaco y el abuso de alcohol, pero las mujeres de familias de riqueza media presentaban mucha mayor probabilidad de consumo actual de marihuana o alcohol.<br><br>Basándose en estos datos, el estudio se aventura a predecir la efectividad de las intervenciones preventivas según sustancias y perfiles sociales. Así, la población juvenil de familias de bajo estatus socioeconómico podría beneficiarse más a largo plazo de los programas de prevención del consumo de tabaco, mientras que las y los jóvenes de familias de alto estatus, en cambio, podrían hacerlo de los programas de prevención del consumo de alcohol y marihuana. Además, recomienda implementar programas orientados a los progenitores de este último grupo de jóvenes, para ayudarles a establecer reglas y consecuencias educativas claras que coadyuven a alejarlos de las drogas.
Este estudio realizado en los EE.UU. busca determinar la relación existente entre el estatus socioeconómico durante la infancia y el consumo de tabaco, alcohol y marihuana durante la adolescencia y juventud. Los resultados ponen de manifiesto que, en la muestra analizada, la probabilidad de fumar tabaco era menor entre las personas cuyos progenitores tenían estudios secundarios que entre las que no contaban con ellos, y entre quienes se encontraban estudiando en el momento de la encuesta (2005 y 2007) que entre quienes sólo trabajaban. El riesgo de abusar del alcohol era además mayor entre mujeres y personas procedentes de familias con alto nivel educativo. En el consumo reciente de marihuana, ser mujer y los estudios secundarios de madres y padres constituían factores protectores, y en cuanto al consumo actual, su probabilidad era menor entre las personas procedentes de familias de ingresos elevados y con mayor nivel educativo parental. El artículo también examina las posibles interacciones entre las variables socioeconómicas y el sexo. A este respecto, no observan grandes diferencias en el consumo actual de tabaco y el abuso de alcohol, pero las mujeres de familias de riqueza media presentaban mucha mayor probabilidad de consumo actual de marihuana o alcohol.<br><br>Basándose en estos datos, el estudio se aventura a predecir la efectividad de las intervenciones preventivas según sustancias y perfiles sociales. Así, la población juvenil de familias de bajo estatus socioeconómico podría beneficiarse más a largo plazo de los programas de prevención del consumo de tabaco, mientras que las y los jóvenes de familias de alto estatus, en cambio, podrían hacerlo de los programas de prevención del consumo de alcohol y marihuana. Además, recomienda implementar programas orientados a los progenitores de este último grupo de jóvenes, para ayudarles a establecer reglas y consecuencias educativas claras que coadyuven a alejarlos de las drogas.