Informe sobre el estado social de la nación 2013. Personas, familias y sociedad. El incremento y banalización de las desigualdades
Saved in:
García, G., ET AL., Informe sobre el estado social de la nación 2013. Personas, familias y sociedad. El incremento y banalización de las desigualdades. Madrid, Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, 2013, 56 p.
Ref.
194285
Location:
DFB 2013 Archivo
Palabras clave:
Crisis económica, Crisis económica, Crítica, Datos estadísticos, Desempleo, Desigualdad social, Efectos, Estado social, Evolución, Exclusión social, Hogares, Impuestos, Pobreza, Precariedad, Reforma, Servicios sociales, Situación social, Trabajador, España
Crisis económica, Crisis económica, Crítica, Datos estadísticos, Desempleo, Desigualdad social, Efectos, Estado social, Evolución, Exclusión social, Hogares, Impuestos, Pobreza, Precariedad, Reforma, Servicios sociales, Situación social, Trabajador, España
Abstract:
Tras casi cinco años de profunda crisis económica, la pobreza y la exclusión se agudizan en la sociedad española. Que el estado social de la nación está más deteriorado que hace un año, es algo intuitivo, que todos los indicadores confirman: más personas están en paro, cada vez más ven agotadas las prestaciones por desempleo y los menguados subsidios son su única fuente de ingresos; aumenta el número de hogares sin ingresos, y el de aquellos con graves carencias y dificultades para llegar a final de mes. Y frente a esta situación, las políticas sociales, más necesarias que nunca, están en un retroceso generalizado, cuando no, lisa y llanamente, en proceso de demolición. A la sociedad española le cuesta encontrar motivos para la esperanza, está cansada, siente una profunda desazón ante el continuado deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de las personas y, fundamentalmente, le cuesta percibir que la situación actual tenga una salida, al menos una salida que pueda valorar como positiva.
Tras casi cinco años de profunda crisis económica, la pobreza y la exclusión se agudizan en la sociedad española. Que el estado social de la nación está más deteriorado que hace un año, es algo intuitivo, que todos los indicadores confirman: más personas están en paro, cada vez más ven agotadas las prestaciones por desempleo y los menguados subsidios son su única fuente de ingresos; aumenta el número de hogares sin ingresos, y el de aquellos con graves carencias y dificultades para llegar a final de mes. Y frente a esta situación, las políticas sociales, más necesarias que nunca, están en un retroceso generalizado, cuando no, lisa y llanamente, en proceso de demolición. A la sociedad española le cuesta encontrar motivos para la esperanza, está cansada, siente una profunda desazón ante el continuado deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de las personas y, fundamentalmente, le cuesta percibir que la situación actual tenga una salida, al menos una salida que pueda valorar como positiva.