Financial inclusion and new means of payment. Qualitative review in five European countries

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Jérusalmy, O., Financial inclusion and new means of payment. Qualitative review in five European countries. Bruselas, European Foundation for Financial Inclusion, 2013, 119 p.
Ref. 193005
配架場所: SIIS Archivo
Palabras clave:
Accesibilidad, Acceso, Asignación económica, Barreras, Cultura, Delincuencia, Discapacidad, Economía, Entidades financieras, Estudio comparativo, Estudio cualitativo, Exclusión social, Experiencias, Inclusión, Lenguaje, Migración, Minorías, Necesidades, Nuevas tecnologías, Organización y gestión, Personas mayores, Pobreza, Precariedad, Prisión, Recomendaciones, Tipología, Francia, Italia, Polonia, Reino Unido, Suecia
抄録:
¿Se puede vivir hoy día sin una cuenta bancaria? En la Unión Europea se calcula que alrededor de 30 millones de personas adultas no disponen de una, y se supone que, en la mayoría de los casos, ello obedece a dificultades para abrir o manejar una de esas cuentas, y que acarrea diversas limitaciones en la vida diaria. Sin embargo, sabemos poco sobre la forma en que las personas en situación de exclusión financiera, o en riesgo de estarlo, gestionan sus pagos e ingresos. Este informe se propone indagar en la cuestión, fijándose en particular en lo que denomina ‘nuevos medios de pago’, que incluyen las transferencias bancarias, las tarjetas de débito, la banca en línea, las tarjetas prepago y los monederos electrónicos. Se trata de un estudio cualitativo, desarrollado en cinco países europeos (Francia, Italia, Polonia, Suecia y el Reino Unido) a través de entrevistas con responsables de oenegés y personas en situación o en riesgo de exclusión financiera –migrantes, personas sobreendeudadas o con bajos ingresos, personas encarceladas, personas mayores y personas con discapacidad, entre otros perfiles–. Además de los motivos más propiamente económicos, la investigación identifica otros obstáculos que impiden tener una cuenta bancaria –falta de documentación o de habilidades motoras o mentales, por ejemplo– y señala que, salvo excepciones, la actual tecnología bancaria no toma en consideración las necesidades de las personas vulnerables.