Programas de intervención temprana para niños y familias. Bases teóricas y empíricas que sustentan su eficiencia social y económica
Saved in:
Arruabarrena, I., De Paúl, J., Programas de intervención temprana para niños y familias. Bases teóricas y empíricas que sustentan su eficiencia social y económica. Intervención Psicosocial, Vol. 21, no. 2 (2012), p. 117-127.
Ref.
191236
Location:
SIIS R.1066 Archivo
Palabras clave:
Atención temprana, Bienestar, Desarrollo infantil, Efectos, Embarazo, Estrés, Experiencias, Factor de riesgo, Infancia, Malos tratos, Pobreza, Prevención, Panorama internacional
Atención temprana, Bienestar, Desarrollo infantil, Efectos, Embarazo, Estrés, Experiencias, Factor de riesgo, Infancia, Malos tratos, Pobreza, Prevención, Panorama internacional
Abstract:
El período prenatal y los primeros años de vida tienen una extraordinaria relevancia en la salud física y psicológica no sólo en la infancia, sino a lo largo del ciclo vital. Hay numerosas evidencias empíricas de que en este período el ser humano es altamente vulnerable a los efectos negativos de determinadas experiencias adversas (o lo que se denomina “estrés tóxico”), entre las que se pueden destacar la ansiedad materna prenatal o las situaciones de maltrato o negligencia en la temprana infancia. La investigación llevada a cabo desde la neurobiología evolutiva aporta claves importantes acerca de los mecanismos a través de los cuales dichas experiencias afectan el proceso del desarrollo infantil provocando alteraciones y disfunciones en la arquitectura cerebral. Dichas alteraciones tienden a ser persistentes e incrementan el riesgo de desórdenes y problemas físicos, cognitivos, sociales y emocionales a lo largo de la infancia, adolescencia y madurez. Las evidencias apuntan claramente la necesidad y relevancia social de desarrollar programas preventivos de intervención temprana con los niños y familias en situación de vulnerabilidad. Tales políticas y programas deben iniciarse lo antes posible para reducir o evitar la necesidad de desarrollar posteriormente intervenciones rehabilitadoras, que resultan más costosas y menos efectivas.
El período prenatal y los primeros años de vida tienen una extraordinaria relevancia en la salud física y psicológica no sólo en la infancia, sino a lo largo del ciclo vital. Hay numerosas evidencias empíricas de que en este período el ser humano es altamente vulnerable a los efectos negativos de determinadas experiencias adversas (o lo que se denomina “estrés tóxico”), entre las que se pueden destacar la ansiedad materna prenatal o las situaciones de maltrato o negligencia en la temprana infancia. La investigación llevada a cabo desde la neurobiología evolutiva aporta claves importantes acerca de los mecanismos a través de los cuales dichas experiencias afectan el proceso del desarrollo infantil provocando alteraciones y disfunciones en la arquitectura cerebral. Dichas alteraciones tienden a ser persistentes e incrementan el riesgo de desórdenes y problemas físicos, cognitivos, sociales y emocionales a lo largo de la infancia, adolescencia y madurez. Las evidencias apuntan claramente la necesidad y relevancia social de desarrollar programas preventivos de intervención temprana con los niños y familias en situación de vulnerabilidad. Tales políticas y programas deben iniciarse lo antes posible para reducir o evitar la necesidad de desarrollar posteriormente intervenciones rehabilitadoras, que resultan más costosas y menos efectivas.