El botellón entre los jóvenes de la ciudad de Zaragoza. Análisis y propuestas alternativas
Shranjeno v:
Gómez, C., Ezquerro, E., El botellón entre los jóvenes de la ciudad de Zaragoza. Análisis y propuestas alternativas. Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, 2012, 144 p.
Ref.
188420
Lokacija:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Acción contra las drogodependencias, Alcohol, Alcoholismo, Alternativas, Drogodependencias, Estudio local, Hostelería, Intervención, Juventud, Recomendaciones, Aragón
Acción contra las drogodependencias, Alcohol, Alcoholismo, Alternativas, Drogodependencias, Estudio local, Hostelería, Intervención, Juventud, Recomendaciones, Aragón
Abstract:
El botellón es un hecho social reciente, que se utiliza para referirnos a los grupos de jóvenes que se concentran en calles y plazas para pasar el rato bebiendo generalmente alcohol con amigos. Estas concentraciones se producen principalmente durante los fines de semanas y en determinadas fiestas y celebraciones, principalmente de carácter local, reuniéndose en grupo para hablar, escuchar música, etc. en un espacio público que terminan identificando como suyo, como su lugar de encuentro y de reunión. En los años noventa y principios del dos mil, el fenómeno se extendió por la mayoría de las ciudades y capitales españolas, y los jóvenes empezaron a reunirse los fines de semana en grupos para consumir alcohol fuera de los recintos de ocio nocturno habituales. De esta forma, se puede beber más cantidad de alcohol por menos dinero, aumentar la cohesión de grupo y establecer nuevas relaciones sociales. El joven necesita una espacio con el que identificarse, y al no disponer de recursos para acudir a un local en el que ”estar” con sus amigos, ocupa la calle y se apropia de espacios públicos urbanos, les da su propia identidad, con grafitis, pintadas, etc. Y cada vez más se identifica con ellos, los considera propios en determinados días y horas nocturnas, es su espacio de socialización con sus iguales. A partir de estas concentraciones juveniles en determinadas zonas urbanas, la ciudad cobra una nueva dimensión. Mucha gente identifica el botellón con una concentración de jóvenes que ocupan la calle, ruidos, música y conversaciones elevadas de tono, destrozos, molestias a los vecinos, etc. Pero el botellón es una cuestión social, porque es una denuncia que hacen los jóvenes a la sociedad reclamando un espacio propio para su proceso de socialización y canalización de su ocio y tiempo libre. Éste es el auténtico problema social: “los jóvenes no tienen su espacio propio, identitario, dentro de la sociedad” y se lo tienen que buscar.
El botellón es un hecho social reciente, que se utiliza para referirnos a los grupos de jóvenes que se concentran en calles y plazas para pasar el rato bebiendo generalmente alcohol con amigos. Estas concentraciones se producen principalmente durante los fines de semanas y en determinadas fiestas y celebraciones, principalmente de carácter local, reuniéndose en grupo para hablar, escuchar música, etc. en un espacio público que terminan identificando como suyo, como su lugar de encuentro y de reunión. En los años noventa y principios del dos mil, el fenómeno se extendió por la mayoría de las ciudades y capitales españolas, y los jóvenes empezaron a reunirse los fines de semana en grupos para consumir alcohol fuera de los recintos de ocio nocturno habituales. De esta forma, se puede beber más cantidad de alcohol por menos dinero, aumentar la cohesión de grupo y establecer nuevas relaciones sociales. El joven necesita una espacio con el que identificarse, y al no disponer de recursos para acudir a un local en el que ”estar” con sus amigos, ocupa la calle y se apropia de espacios públicos urbanos, les da su propia identidad, con grafitis, pintadas, etc. Y cada vez más se identifica con ellos, los considera propios en determinados días y horas nocturnas, es su espacio de socialización con sus iguales. A partir de estas concentraciones juveniles en determinadas zonas urbanas, la ciudad cobra una nueva dimensión. Mucha gente identifica el botellón con una concentración de jóvenes que ocupan la calle, ruidos, música y conversaciones elevadas de tono, destrozos, molestias a los vecinos, etc. Pero el botellón es una cuestión social, porque es una denuncia que hacen los jóvenes a la sociedad reclamando un espacio propio para su proceso de socialización y canalización de su ocio y tiempo libre. Éste es el auténtico problema social: “los jóvenes no tienen su espacio propio, identitario, dentro de la sociedad” y se lo tienen que buscar.