Trabajo Social Sanitario y Enfermería Gestora de casos: Crónica de un conflicto anunciado
Saved in:
Sánchez, M., Trabajo Social Sanitario y Enfermería Gestora de casos: Crónica de un conflicto anunciado. Documentos de Trabajo Social, no. 49 (2011), p. 189-203.
Ref.
188252
Location:
SIIS SIIS MADRID R.1365 Archivo
Palabras clave:
Atención sociosanitaria, Coordinación administrativa, Enfermos, Servicios de salud, Servicios sociales, Trabajo social, Trabajo social individual
Atención sociosanitaria, Coordinación administrativa, Enfermos, Servicios de salud, Servicios sociales, Trabajo social, Trabajo social individual
Abstract:
Hoy las “enfermeras visitadoras” han evolucionado, inicialmente, a Enfermeras de Enlace y, últimamente, a Enfermeras Gestoras de Casos” y, por la informaciones que nos van llegando desde todos los rincones, con poca gestión de casos y mucha aparente gestión de recursos, con escaso rol de enfermería y cuidados con mucho rol de presunto intento o parodia de trabajo social sanitario. El “filtro” del que, como veremos, ya hablara el Dr. Pritchard, ha convertido a las nuevas visitadoras en unas “devoradoras” de derivaciones: dependientes, inmigrantes, menores, violencia de género, enfermedades raras, etc. etc. que hacen inviable lo que exigía este experto anteriormente: un diagnóstico social claro y una derivación adecuada. Algo que hoy día no se está consiguiendo, por esta nueva figura profesional, ni de lejos. Y no se consigue básicamente porque ni por su currículum académico, ni en su formación, ni en sus competencias legales, ni en sus funciones profesionales, la Enfermera Gestora de Casos está capacitada, habilitada o formada para hacer diagnósticos sociales, al igual que no lo está para hacer diagnósticos médicos, al igual que el trabajador social no lo está para hacer curas o recetar medicamentos. Y no lo hacemos, ni se nos ocurre intentarlo o plantearlo. Y en lugar de realizar una derivación adecuada, se está enviando a los usuarios “a la deriva”, creándoles falsas expectativas, mal informándoles de prestaciones que no existen, para las que no reúnen los requisitos mínimos o que no se adecuan a sus necesidades reales, sino a la necesidad del enfermero de “apuntarse” un recurso más, una visita más, una gestión más. Este trabajo pretende hacer un análisis documental y una reflexión profesional del verdadero origen, desarrollo e implantación de esta figura profesional en el Servicio Andaluz de Salud, y sus consecuencias para el colectivo de trabajo social sanitario. Consecuencias que se empiezan a hacer extensibles al resto de Comunidades Autónomas en la que ésta figura se va “exportando”.
Hoy las “enfermeras visitadoras” han evolucionado, inicialmente, a Enfermeras de Enlace y, últimamente, a Enfermeras Gestoras de Casos” y, por la informaciones que nos van llegando desde todos los rincones, con poca gestión de casos y mucha aparente gestión de recursos, con escaso rol de enfermería y cuidados con mucho rol de presunto intento o parodia de trabajo social sanitario. El “filtro” del que, como veremos, ya hablara el Dr. Pritchard, ha convertido a las nuevas visitadoras en unas “devoradoras” de derivaciones: dependientes, inmigrantes, menores, violencia de género, enfermedades raras, etc. etc. que hacen inviable lo que exigía este experto anteriormente: un diagnóstico social claro y una derivación adecuada. Algo que hoy día no se está consiguiendo, por esta nueva figura profesional, ni de lejos. Y no se consigue básicamente porque ni por su currículum académico, ni en su formación, ni en sus competencias legales, ni en sus funciones profesionales, la Enfermera Gestora de Casos está capacitada, habilitada o formada para hacer diagnósticos sociales, al igual que no lo está para hacer diagnósticos médicos, al igual que el trabajador social no lo está para hacer curas o recetar medicamentos. Y no lo hacemos, ni se nos ocurre intentarlo o plantearlo. Y en lugar de realizar una derivación adecuada, se está enviando a los usuarios “a la deriva”, creándoles falsas expectativas, mal informándoles de prestaciones que no existen, para las que no reúnen los requisitos mínimos o que no se adecuan a sus necesidades reales, sino a la necesidad del enfermero de “apuntarse” un recurso más, una visita más, una gestión más. Este trabajo pretende hacer un análisis documental y una reflexión profesional del verdadero origen, desarrollo e implantación de esta figura profesional en el Servicio Andaluz de Salud, y sus consecuencias para el colectivo de trabajo social sanitario. Consecuencias que se empiezan a hacer extensibles al resto de Comunidades Autónomas en la que ésta figura se va “exportando”.
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