Continuity and change in Swedish family policy reforms
Spremljeno u:
Tunberger, P., Sigle-Rushton, W., Continuity and change in Swedish family policy reforms. Journal of European Social Policy, Vol. 21, no. 3 (2011), p. 225-237.
Ref.
180377
Lokacija:
SIIS R.1171 Archivo
Palabras clave:
Atención infancia, Ayudas a la familia, Conciliación, Efectos, Familia, Género, Hombre, Igualdad de oportunidades, Innovaciones, Madre, Mujer, Padres, Política, Política familiar, Reforma, Trabajo, Suecia
Atención infancia, Ayudas a la familia, Conciliación, Efectos, Familia, Género, Hombre, Igualdad de oportunidades, Innovaciones, Madre, Mujer, Padres, Política, Política familiar, Reforma, Trabajo, Suecia
Sažetak:
Durante las últimas décadas, la política familiar sueca ha sido reconocida como un modelo digno de tener en cuenta. Se consideraba que aseguraba un índice elevado de fertilidad, garantizaba una atención de calidad a la población infantil y fomentaba la integración laboral de las mujeres con familia. Cuando el Gobierno de coalición de centro-derecha llegó al poder en 2006, anunció tres medidas dirigidas a las familias: una prima para fomentar el reparto igualitario del permiso parental entre mujeres y hombres; una prestación económica para familias que deciden no hacer uso de los servicios formales de atención a la infancia durante los primeros tres años de vida del niño; y, por último, una deducción fiscal para contratar a cuidadores infantiles. De estas tres prestaciones, las dos últimas suponen un cambio importante respecto a la línea sueca tradicional (socialdemócrata) de políticas familiares. El artículo que aquí se reseña pretende averiguar, mediante el uso de una serie de familias ‘modelo’, cómo la utilización de estas tres prestaciones afectan a la economía de las familias y en qué medida influyen sobre la integración laboral femenina. Los resultados indican que la prima parental apenas incide en las familias en las que la madre y el padre tienen niveles salariales parecidos, pero sí funciona como incentivo para los padres que son cabeza de familia. En cuanto a la ayuda económica destinada a las familias que eligen encargarse ellas mismas de la atención de sus hijos, todas las familias, independientemente de sus niveles de ingresos, salen perdiendo económicamente si lo deciden utilizar. No obstante, son las mujeres con salarios bajos quienes, al menos teóricamente, constituyen los potenciales usuarios de esta prestación. El uso conjunto de esta ayuda económica con la deducción fiscal para contratar a un/a cuidador/a infantil supone, en todos los casos, una pérdida importante de ingresos y representa una opción viable únicamente para las familias con ingresos elevados. Para concluir, los autores constatan que la política familiar sueca sigue reflejando la preocupación por mantener índices elevados de fertilidad y fomentar la integración laboral, pero acusa cierta ‘relajación’ a la hora de perseguir los objetivos igualitarios.
Durante las últimas décadas, la política familiar sueca ha sido reconocida como un modelo digno de tener en cuenta. Se consideraba que aseguraba un índice elevado de fertilidad, garantizaba una atención de calidad a la población infantil y fomentaba la integración laboral de las mujeres con familia. Cuando el Gobierno de coalición de centro-derecha llegó al poder en 2006, anunció tres medidas dirigidas a las familias: una prima para fomentar el reparto igualitario del permiso parental entre mujeres y hombres; una prestación económica para familias que deciden no hacer uso de los servicios formales de atención a la infancia durante los primeros tres años de vida del niño; y, por último, una deducción fiscal para contratar a cuidadores infantiles. De estas tres prestaciones, las dos últimas suponen un cambio importante respecto a la línea sueca tradicional (socialdemócrata) de políticas familiares. El artículo que aquí se reseña pretende averiguar, mediante el uso de una serie de familias ‘modelo’, cómo la utilización de estas tres prestaciones afectan a la economía de las familias y en qué medida influyen sobre la integración laboral femenina. Los resultados indican que la prima parental apenas incide en las familias en las que la madre y el padre tienen niveles salariales parecidos, pero sí funciona como incentivo para los padres que son cabeza de familia. En cuanto a la ayuda económica destinada a las familias que eligen encargarse ellas mismas de la atención de sus hijos, todas las familias, independientemente de sus niveles de ingresos, salen perdiendo económicamente si lo deciden utilizar. No obstante, son las mujeres con salarios bajos quienes, al menos teóricamente, constituyen los potenciales usuarios de esta prestación. El uso conjunto de esta ayuda económica con la deducción fiscal para contratar a un/a cuidador/a infantil supone, en todos los casos, una pérdida importante de ingresos y representa una opción viable únicamente para las familias con ingresos elevados. Para concluir, los autores constatan que la política familiar sueca sigue reflejando la preocupación por mantener índices elevados de fertilidad y fomentar la integración laboral, pero acusa cierta ‘relajación’ a la hora de perseguir los objetivos igualitarios.