EL SALARIO MINIMO Y SUS EFECTOS SOBRE EL MERCADO DE TRABAJO
Saved in:
CEBRIAN, I., ET AL., EL SALARIO MINIMO Y SUS EFECTOS SOBRE EL MERCADO DE TRABAJO. Serie: INFORMES Y ESTUDIOS. SERIE EMPLEO, Madrid, MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACION, 2010, 139 p.
Ref.
176810
Location:
SIIS 81.1.268
Palabras clave:
Desempleo, Efectos, Inclusión laboral, Mercado de trabajo, Nivel de ingresos, Precariedad, Salario, Salario mínimo, Trabajo, España
Desempleo, Efectos, Inclusión laboral, Mercado de trabajo, Nivel de ingresos, Precariedad, Salario, Salario mínimo, Trabajo, España
Abstract:
En 2004, el Gobierno español se comprometió a aumentar el salario mínimo interprofesional hasta los 800 euros mensuales antes de 2013. Con ello, pretendía cumplir con la directriz marcada por la Carta Social Europea y, de paso, recuperar los cinco puntos porcentuales de poder adquisitivo perdidos entre 1996 y 2004. Sin embargo, la coyuntura económica desfavorable y la elevada tasa de desempleo hacen ya prácticamente imposible alcanzar ese objetivo, y el salario mínimo de 2012 no andará muy lejos del establecido para este año: 641,40 euros. El estudio que se reseña en estas líneas, editado por el Ministerio de Trabajo, se interroga por el grado de cobertura del salario mínimo y el perfil de sus beneficios, para estimar posteriormente el efecto que el aumento de su cuantía puede tener sobre la creación de empleo. Como fuentes estadísticas, utiliza la Encuesta de Población Activa, la Encuesta Trimestral de Coste laboral, la Encuesta de Coyuntura Laboral y la Muestra Continua de Vida Laborales. Los datos ponen de manifiesto que el salario mínimo interprofesional se aplica a un número muy reducido de trabajadores –menos del 1%, en su mayoría, jóvenes y mujeres poco cualificados–, y de ahí que los efectos de aumentar su cuantía se estimen escasos. Esto es así para cambios pequeños en el índice de Kaitz (la ratio que compara el salario mínimo y el salario medio), pero sería mucho más difícil calcular las consecuencias de equiparar el salario mínimo al 60% del salario medio. En cualquier caso, suponiendo que el resto de variables permanecieran estables, la subida del 33,33% que se proponía el Gobierno para esta legislatura podría suponer un recorte del empleo del 3,8%. Aunque los investigadores consideran que se trata de un efecto “no muy fuerte”, advierten que podría verse acentuado en un contexto económico adverso, como el presente. Por ello, concluyen, el objetivo fijado sólo sería factible a largo plazo.
En 2004, el Gobierno español se comprometió a aumentar el salario mínimo interprofesional hasta los 800 euros mensuales antes de 2013. Con ello, pretendía cumplir con la directriz marcada por la Carta Social Europea y, de paso, recuperar los cinco puntos porcentuales de poder adquisitivo perdidos entre 1996 y 2004. Sin embargo, la coyuntura económica desfavorable y la elevada tasa de desempleo hacen ya prácticamente imposible alcanzar ese objetivo, y el salario mínimo de 2012 no andará muy lejos del establecido para este año: 641,40 euros. El estudio que se reseña en estas líneas, editado por el Ministerio de Trabajo, se interroga por el grado de cobertura del salario mínimo y el perfil de sus beneficios, para estimar posteriormente el efecto que el aumento de su cuantía puede tener sobre la creación de empleo. Como fuentes estadísticas, utiliza la Encuesta de Población Activa, la Encuesta Trimestral de Coste laboral, la Encuesta de Coyuntura Laboral y la Muestra Continua de Vida Laborales. Los datos ponen de manifiesto que el salario mínimo interprofesional se aplica a un número muy reducido de trabajadores –menos del 1%, en su mayoría, jóvenes y mujeres poco cualificados–, y de ahí que los efectos de aumentar su cuantía se estimen escasos. Esto es así para cambios pequeños en el índice de Kaitz (la ratio que compara el salario mínimo y el salario medio), pero sería mucho más difícil calcular las consecuencias de equiparar el salario mínimo al 60% del salario medio. En cualquier caso, suponiendo que el resto de variables permanecieran estables, la subida del 33,33% que se proponía el Gobierno para esta legislatura podría suponer un recorte del empleo del 3,8%. Aunque los investigadores consideran que se trata de un efecto “no muy fuerte”, advierten que podría verse acentuado en un contexto económico adverso, como el presente. Por ello, concluyen, el objetivo fijado sólo sería factible a largo plazo.