DOES INCOME INEQUALITY MAKE US SICK? WHETHER, AND (IF SO) HOW, INCOME INEQUALITY AFFECTS PERSONAL HEALTH
Spremljeno u:
ROTTIERS, S., DOES INCOME INEQUALITY MAKE US SICK? WHETHER, AND (IF SO) HOW, INCOME INEQUALITY AFFECTS PERSONAL HEALTH. Serie: WORKING PAPER, ANTWERP, HERMAN DELEECK CENTRE FOR SOCIAL POLICY, 2010, 20 p.
Ref.
175101
Lokacija:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Efectos, Estudio comparativo, Literatura científica, Nivel de ingresos, Pobreza, Salud, Situación económica, Panorama internacional
Efectos, Estudio comparativo, Literatura científica, Nivel de ingresos, Pobreza, Salud, Situación económica, Panorama internacional
Sažetak:
Aunque se considera probado que el nivel de ingresos de una persona afecta a su salud, la cuestión de si la desigualdad de ingresos tiene también efectos sobre aquélla es objeto de debate. Partiendo desde esa falta de consenso, este artículo pretende analizar los datos y las explicaciones subyacentes de quienes defienden y niegan esa hipótesis para determinar si la desigualdad de ingresos tiene realmente un efecto sobre la salud. Los investigadores coinciden en que en la estadística bivariable la desigualdad de ingresos tiene una fuerte correlación con los diferentes indicadores de salud, como la mortalidad infantil, la obesidad o la esperanza de vida. Algunos investigadores utilizan este argumento para defender los efectos negativos de la desigualdad sobre la salud. Los detractores desechan la teoría, argumentando que la coincidencia de dos hechos no implica causalidad. Pero la principal crítica de estos investigadores es que se eliminan otras posibles influencias, como el nivel de ingresos total del hogar, por lo que no puede deducirse si la correlación entre desigualdad y la salud es genuina, o está causada por otro fenómeno no incluido en el análisis.
Aunque se considera probado que el nivel de ingresos de una persona afecta a su salud, la cuestión de si la desigualdad de ingresos tiene también efectos sobre aquélla es objeto de debate. Partiendo desde esa falta de consenso, este artículo pretende analizar los datos y las explicaciones subyacentes de quienes defienden y niegan esa hipótesis para determinar si la desigualdad de ingresos tiene realmente un efecto sobre la salud. Los investigadores coinciden en que en la estadística bivariable la desigualdad de ingresos tiene una fuerte correlación con los diferentes indicadores de salud, como la mortalidad infantil, la obesidad o la esperanza de vida. Algunos investigadores utilizan este argumento para defender los efectos negativos de la desigualdad sobre la salud. Los detractores desechan la teoría, argumentando que la coincidencia de dos hechos no implica causalidad. Pero la principal crítica de estos investigadores es que se eliminan otras posibles influencias, como el nivel de ingresos total del hogar, por lo que no puede deducirse si la correlación entre desigualdad y la salud es genuina, o está causada por otro fenómeno no incluido en el análisis.
Sažetak:
El estudio se centra en hipótesis alternativas que introducen otras variables, como el nivel de ingresos absoluto, la estructura social subyacente o las características personales, para refutar la teoría de la relación directa entre desigualdad de ingresos y salud. Aunque todos esos fenómenos afectan a la salud, ninguna de esas teorías explica el efecto negativo de la desigualdad, por lo que el autor considera probada la correlación genuina entre desigualdad de ingresos y salud. Pese a todo, serán necesarios estudios adicionales para corroborar de forma empírica los efectos negativos de la desigualdad de ingresos en la salud.
El estudio se centra en hipótesis alternativas que introducen otras variables, como el nivel de ingresos absoluto, la estructura social subyacente o las características personales, para refutar la teoría de la relación directa entre desigualdad de ingresos y salud. Aunque todos esos fenómenos afectan a la salud, ninguna de esas teorías explica el efecto negativo de la desigualdad, por lo que el autor considera probada la correlación genuina entre desigualdad de ingresos y salud. Pese a todo, serán necesarios estudios adicionales para corroborar de forma empírica los efectos negativos de la desigualdad de ingresos en la salud.