FACTORS ASSOCIATED WITH LONELINESS OF NONINSTITUTIONALIZED AND INSTITUTIONALIZED OLDER ADULTS
Збережено в:
PRIETO-FLORES, M.E., ET AL., FACTORS ASSOCIATED WITH LONELINESS OF NONINSTITUTIONALIZED AND INSTITUTIONALIZED OLDER ADULTS. JOURNAL OF AGING AND HEALTH, Vol. 23, no. 1 (2011), p. 177-194.
Ref.
174478
Локація:
SIIS R.816 Archivo
Palabras clave:
Acción comunitaria, Efectos, Factor de riesgo, Personas mayores, Residencias, Soledad, España
Acción comunitaria, Efectos, Factor de riesgo, Personas mayores, Residencias, Soledad, España
Короткий огляд:
La soledad es un problema que afecta tanto a mayores que viven en residencias como a aquellos que viven en sus casas. Partiendo de una muestra representativa de mayores residentes en sus viviendas en España y una serie de entrevistas a mayores institucionalizados, este estudio analiza cómo las variables socioeconómicas y de salud asociadas a la soledad inciden sobre los dos grupos. Se observa que los mayores en residencias sufren en mayor proporción la soledad, principalmente determinada por factores como la frecuencia de visitas familiares o el nivel de dependencia. En cuanto a los no institucionalizados, el sexo, la situación familiar o la salud son determinantes a la hora de experimentar la soledad. De lo anterior se deduce que el cambio de un entorno familiar a una institución puede afectar negativamente a estas personas, ya que implica reducir su contacto con seres queridos. Para contrarrestar este efecto, se recomienda fomentar políticas públicas dirigidas a facilitar la integración de los mayores en la comunidad y a evitar la institucionalización mientras sea posible. En cuanto a los mayores en residencias, se debe mantener la interacción social y el sentido de pertenencia a la comunidad para evitar el riesgo de soledad. Además de promover una mayor interacción entre los residentes y también con el personal, los autores del artículo abogan por favorecer las visitas de familiares y otros seres queridos. Es también necesario, afirman, identificar los factores que hacen a los mayores más vulnerables a la soledad, como la depresión, la ausencia de pareja, la frecuencia de contactos con la familia y la institucionalización. Para detectar esos factores de riesgo y tomar medidas para contrarrestarlos, se reclama apoyo emocional y social, lo que requiere la participación de la familia, los profesionales de la salud, los cuidadores y los asistentes sociales, entre otros.
La soledad es un problema que afecta tanto a mayores que viven en residencias como a aquellos que viven en sus casas. Partiendo de una muestra representativa de mayores residentes en sus viviendas en España y una serie de entrevistas a mayores institucionalizados, este estudio analiza cómo las variables socioeconómicas y de salud asociadas a la soledad inciden sobre los dos grupos. Se observa que los mayores en residencias sufren en mayor proporción la soledad, principalmente determinada por factores como la frecuencia de visitas familiares o el nivel de dependencia. En cuanto a los no institucionalizados, el sexo, la situación familiar o la salud son determinantes a la hora de experimentar la soledad. De lo anterior se deduce que el cambio de un entorno familiar a una institución puede afectar negativamente a estas personas, ya que implica reducir su contacto con seres queridos. Para contrarrestar este efecto, se recomienda fomentar políticas públicas dirigidas a facilitar la integración de los mayores en la comunidad y a evitar la institucionalización mientras sea posible. En cuanto a los mayores en residencias, se debe mantener la interacción social y el sentido de pertenencia a la comunidad para evitar el riesgo de soledad. Además de promover una mayor interacción entre los residentes y también con el personal, los autores del artículo abogan por favorecer las visitas de familiares y otros seres queridos. Es también necesario, afirman, identificar los factores que hacen a los mayores más vulnerables a la soledad, como la depresión, la ausencia de pareja, la frecuencia de contactos con la familia y la institucionalización. Para detectar esos factores de riesgo y tomar medidas para contrarrestarlos, se reclama apoyo emocional y social, lo que requiere la participación de la familia, los profesionales de la salud, los cuidadores y los asistentes sociales, entre otros.