SINDROME DE TEMOR A CAERSE EN PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS CON MAREOS DE REPETICION: ESTUDIO DESCRIPTIVO

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OLMOS, P., ET AL., SINDROME DE TEMOR A CAERSE EN PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS CON MAREOS DE REPETICION: ESTUDIO DESCRIPTIVO. REVISTA ESPAÑOLA DE GERIATRIA Y GERONTOLOGIA, Vol. 45, no. 5 (2010), p. 274-277.
Ref. 172127
Location: SIIS R.355 Archivo
Palabras clave:
Autonomía personal, Caídas, Diabetes, Estudio descriptivo, Factor de protección, Factor de riesgo, Fármacos, Personas mayores, Relaciones sociales, Síndromes, Trastornos motores, España, Región de Murcia
Abstract:
Los objetivos de este estudio son analizar la prevalencia y los factores de riesgo del síndrome de temor a caerse (STAC) en personas mayores de 65 años con mareos de repetición. Se realiza un estudio transversal que incluye 109 pacientes derivados desde atención primaria o urgencias extrahospitalarias del centro de salud, desde enero a diciembre de 2008, en Archena (Murcia) por mareos de repetición. Se registra historia clínica, fármacos, grado de temor a caerse a través de pregunta simple y escala Falls Efficacy Scale (FES) y situación social y funcional mediante cuestionarios CUBRECAVI y GHQ-28. El STAC ocurre en el 71,5% de esta población con mareos de repetición y afecta más a mujeres que a hombres. Las variables asociadas con alto riesgo para STAC tras análisis multivariante fueron diabetes mellitus (OR: 35,15; intervalo de confianza [IC]: 4,57–270,07; p<0,001) y consumo de antidepresivos (OR: 9,84; IC: 1,48–65,36; p=0,017), mientras que las variables asociadas con bajo riesgo para STAC fueron una mayor frecuencia de relaciones sociales (OR: 0,18; IC: 0,04–0,86; p=0,017) e independencia para las actividades de la vida diaria (OR: 0,17; IC: 0,04–0,76; p=0,021). Entre pacientes mayores con mareos frecuentes se observa una muy elevada proporción de síndrome de miedo a caerse. Este resultado es uno de los más altos publicados. Los factores asociados al STAC en esta población fueron tener diabetes mellitus y tomar antidepresivos como factores de riesgo; mientras, la mayor frecuencia de relaciones sociales y mayor independencia para las actividades de la vida diaria son factores protectores. En esta población, haber sufrido caídas no se asocia al STAC.