DE LA PRACTICA A LA TEORIA: MODELO DE INTERVENCION SOCIAL CON PACIENTES PEDIATRICOS Y SUS FAMILIAS AFECTADOS POR EL VIH/SIDA
Kaydedildi:
GONZALEZ, R., DE LA PRACTICA A LA TEORIA: MODELO DE INTERVENCION SOCIAL CON PACIENTES PEDIATRICOS Y SUS FAMILIAS AFECTADOS POR EL VIH/SIDA. TRABAJO SOCIAL Y SALUD, no. 65 (2010), p. 145-169.
Ref.
169760
Yer:
SIIS R.1859
Palabras clave:
Características, Enfermedades crónicas, Evolución, Exclusión social, Infancia, Intervención social, Población diana, Proyectos, Servicios de salud, Sida, Trabajo social, Cataluña, España
Características, Enfermedades crónicas, Evolución, Exclusión social, Infancia, Intervención social, Población diana, Proyectos, Servicios de salud, Sida, Trabajo social, Cataluña, España
Özet:
La enfermedad es una de las muchas y complejas realidades con las que nos enfrentamos en nuestra práctica profesional, y ello nos empuja a reinventarnos para ayudarnos a la comprensión de esta realidad y poder responder de forma eficaz a las necesidades cambiantes que plantea. La familia en la realidad social actual, pese a las crisis que la afectan, sigue teniendo una gran impotancia y significación como elemento fundamental cuando alguno de sus miembros enferma. Si el diagnóstico es de VIH/sida, la familia aparece como afectada en su globalidad, por lo que el riesgo de aparecer como factor acelerante del proceso de deterioro es muy alto. Por ello paciente y familia aparecen para nosotros como el eje de la intervención social. La comprensión y acompañamiento social del proceso, deviene en factor que ayuda no solo a la recuperación de la persona/as afectadas sino también a proteger sus defensas orgánicas así como las emocionales y sociales. De la mano de Silvia Navarro, compañera de profesión, consideramos la relación y la experiencia compartida con el paciente, unos "clásicos en nuestra disciplina, instrumentos imprescindibles para construir modelos de práctica profesional comprometida y creativa. La experiencia que expondré a continuación es el resultado de compartir desde la práctica profesional, incertidumbres, hallazgos, temores y esperanzas, con pacientes pediátricos y sus familias afectados e infectados por el virus del VIH, a lo largo de los últimos 15 años. Es innegable que la sobrevivencia de estos pacientes, su esperanza y calidad de vida es hoy un hecho. Sin embargo, la infección por el VIH es actualmente una enfermedad crónica, con un curso progresivo y una elevada morbilidad, que genera, aún en este momento, un gran estigma y rechazo social. Por ello la intervención tal como la pensamos, tiene que incidir tanto en la vertiente asistencial como preventiva y no solo contemplar sus efectos a nivel orgánico, sino también, y muy especialmente, los producidos a nivel psicosocial. Los pacientes (niños y adolescentes) y sus familias nos han dado la oportunidad de acompañarles, de acumular experiencia, de reflexionar e ir construyendo pensamiento y estructuras de atención diversas que se adecuaran a los diferentes momentos de adaptación a la enfermedad y a las diferentes etapas de su propio crecimiento.
La enfermedad es una de las muchas y complejas realidades con las que nos enfrentamos en nuestra práctica profesional, y ello nos empuja a reinventarnos para ayudarnos a la comprensión de esta realidad y poder responder de forma eficaz a las necesidades cambiantes que plantea. La familia en la realidad social actual, pese a las crisis que la afectan, sigue teniendo una gran impotancia y significación como elemento fundamental cuando alguno de sus miembros enferma. Si el diagnóstico es de VIH/sida, la familia aparece como afectada en su globalidad, por lo que el riesgo de aparecer como factor acelerante del proceso de deterioro es muy alto. Por ello paciente y familia aparecen para nosotros como el eje de la intervención social. La comprensión y acompañamiento social del proceso, deviene en factor que ayuda no solo a la recuperación de la persona/as afectadas sino también a proteger sus defensas orgánicas así como las emocionales y sociales. De la mano de Silvia Navarro, compañera de profesión, consideramos la relación y la experiencia compartida con el paciente, unos "clásicos en nuestra disciplina, instrumentos imprescindibles para construir modelos de práctica profesional comprometida y creativa. La experiencia que expondré a continuación es el resultado de compartir desde la práctica profesional, incertidumbres, hallazgos, temores y esperanzas, con pacientes pediátricos y sus familias afectados e infectados por el virus del VIH, a lo largo de los últimos 15 años. Es innegable que la sobrevivencia de estos pacientes, su esperanza y calidad de vida es hoy un hecho. Sin embargo, la infección por el VIH es actualmente una enfermedad crónica, con un curso progresivo y una elevada morbilidad, que genera, aún en este momento, un gran estigma y rechazo social. Por ello la intervención tal como la pensamos, tiene que incidir tanto en la vertiente asistencial como preventiva y no solo contemplar sus efectos a nivel orgánico, sino también, y muy especialmente, los producidos a nivel psicosocial. Los pacientes (niños y adolescentes) y sus familias nos han dado la oportunidad de acompañarles, de acumular experiencia, de reflexionar e ir construyendo pensamiento y estructuras de atención diversas que se adecuaran a los diferentes momentos de adaptación a la enfermedad y a las diferentes etapas de su propio crecimiento.
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