IMPLEMENTING EVIDENCE-BASED PRACTICES AND PROGRAMMES IN THE HUMAN SERVICES: LESSONS FROM RESEARCH IN PUBLIC ADMINISTRATION
Saved in:
JOHANSSON, S., IMPLEMENTING EVIDENCE-BASED PRACTICES AND PROGRAMMES IN THE HUMAN SERVICES: LESSONS FROM RESEARCH IN PUBLIC ADMINISTRATION. EUROPEAN JOURNAL OF SOCIAL WORK, Vol. 13, no. 1 (2010), p. 109-125.
Ref.
167275
Location:
SIIS R.1710 Archivo
Palabras clave:
Experiencias, Investigación, Organización y gestión, Planificación de servicios, Sector público, Servicios públicos, Servicios sociales
Experiencias, Investigación, Organización y gestión, Planificación de servicios, Sector público, Servicios públicos, Servicios sociales
Abstract:
Una de las corrientes teóricas de mayor pujanza en las políticas sociales es la que defiende que toda medida, programa o dispositivo debe ser validado científicamente (evidencebased) antes de ejecutarse. Desde esta perspectiva, sólo la existencia de resultados positivos verificables de manera objetiva justifica el empleo generalizado de una determinada práctica de intervención social. La implementación ocupa un lugar central en este marco metodológico, y en torno a ella se ha desarrollado una creciente literatura. Este artículo trata de averiguar en qué medida los actuales estudios sobre implementación de prácticas de base empírica en los servicios sociales pueden beneficiarse de las investigaciones sobre implementación en el sector público. El contraste entre ambas tradiciones pone de relieve notables diferencias. La primera tiene una finalidad prescriptiva, toma las prácticas y los programas como objetos de estudio, aplica un enfoque clínico al análisis del contexto e interpreta los procesos de implementación en términos de transferencia de conocimiento. Por el contrario, la segunda persigue una finalidad política, se interesa por las políticas, realiza análisis políticos del contexto y concibe la implementación como el resultado de una cadena de mando. El artículo concluye que los estudios sobre gestión pública pueden ayudar a comprender mejor a las entidades que prestan servicios sociales, y que las investigaciones sobre implementación pueden aportar conceptos y datos útiles para resolver problemas como la transferencia del conocimiento teórico a la práctica, la asignación de recursos, los dilemas éticos que suscita o su relación con la dinámica de poderes. El autor advierte, no obstante, sobre la cautela necesaria a la hora de importar modelos teóricos de otros ámbitos del saber, ya que buena parte de los trabajos sobre implementación provienen de países (principalmente, de los EE.UU.) con contextos organizativos muy diferentes a los europeos.
Una de las corrientes teóricas de mayor pujanza en las políticas sociales es la que defiende que toda medida, programa o dispositivo debe ser validado científicamente (evidencebased) antes de ejecutarse. Desde esta perspectiva, sólo la existencia de resultados positivos verificables de manera objetiva justifica el empleo generalizado de una determinada práctica de intervención social. La implementación ocupa un lugar central en este marco metodológico, y en torno a ella se ha desarrollado una creciente literatura. Este artículo trata de averiguar en qué medida los actuales estudios sobre implementación de prácticas de base empírica en los servicios sociales pueden beneficiarse de las investigaciones sobre implementación en el sector público. El contraste entre ambas tradiciones pone de relieve notables diferencias. La primera tiene una finalidad prescriptiva, toma las prácticas y los programas como objetos de estudio, aplica un enfoque clínico al análisis del contexto e interpreta los procesos de implementación en términos de transferencia de conocimiento. Por el contrario, la segunda persigue una finalidad política, se interesa por las políticas, realiza análisis políticos del contexto y concibe la implementación como el resultado de una cadena de mando. El artículo concluye que los estudios sobre gestión pública pueden ayudar a comprender mejor a las entidades que prestan servicios sociales, y que las investigaciones sobre implementación pueden aportar conceptos y datos útiles para resolver problemas como la transferencia del conocimiento teórico a la práctica, la asignación de recursos, los dilemas éticos que suscita o su relación con la dinámica de poderes. El autor advierte, no obstante, sobre la cautela necesaria a la hora de importar modelos teóricos de otros ámbitos del saber, ya que buena parte de los trabajos sobre implementación provienen de países (principalmente, de los EE.UU.) con contextos organizativos muy diferentes a los europeos.