CANNABIS AND FIRST-EPISODE PSYCHOSIS: DIFFERENT LONG-TERM OUTCOMES DEPENDING ON CONTINUED OR DISCONTINUED USE
Saved in:
GONZALEZ-PINTO, A., ET AL., CANNABIS AND FIRST-EPISODE PSYCHOSIS: DIFFERENT LONG-TERM OUTCOMES DEPENDING ON CONTINUED OR DISCONTINUED USE. SCHIZOPHRENIA BULLETIN, (2009), 1-9 p.
Ref.
163998
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Cannabis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Estudio longitudinal, Factor de riesgo, Psicosis, Recuperación
Cannabis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Estudio longitudinal, Factor de riesgo, Psicosis, Recuperación
Abstract:
Cada vez es más sólida la literatura científica que relaciona el uso del cannabis con la psicosis. Se cree que factores genéticos podrían predisponer a ciertos individuos al consumo de esta sustancia, y que el cannabis, a su vez, podría incrementar el riesgo de desarrollar psicosis, particularmente a edades tempranas. Algunas investigaciones también sostienen que los daños que esta droga produce en el cerebro son permanentes. El presente estudio, sin embargo, apunta en sentido contrario, al defender que, en pacientes con psicosis, las consecuencias neurológicas negativas pueden revertir a medio plazo siempre que se abandone el consumo. Para llegar a tal resultado, el equipo dirigido por la doctora Ana González Pinto siguió durante cinco años a las personas ingresadas en el hospital de Santiago Apóstol (Vitoria-Gasteiz) debido a un primer episodio psicótico, y que después siguieron un tratamiento con revisiones periódicas. Su interés era determinar la influencia del uso de cannabis en la evolución de estos pacientes, de los cuales un 27% siguió consumiendo la sustancia y un 29% dejó de hacerlo en los años posteriores –el resto, un 43%, nunca la había tomado–. El análisis de los datos recabados (a través de entrevistas y pruebas psiquiátricas) pone de relieve que, a largo plazo, los pacientes que abandonaron el cannabis mejoraron progresivamente sus resultados funcionales, mientras que los síntomas negativos desaparecieron en buena medida. El estudio también muestra que la mayoría de los pacientes que dejaron la sustancia lo hicieron a partir de los tres años del ingreso, lo cual lleva a pensar que es en ese momento cuando merece la pena plantearse un tratamiento específico para quienes no consiguen desengancharse por su cuenta. Pero, sin duda, el dato más sorprendente del estudio es que, si bien los tres grupos de pacientes mejoraron con el tiempo, quienes habían dejado el cannabis obtuvieron mejores resultados que quienes nunca lo habían probado. El hecho suscita interesantes preguntas para futuras investigaciones. De momento, el artículo plantea dos hipótesis explicativas: que el cannabis dificulte diagnosticar la gravedad del problema en el ingreso, y que esta sustancia interfiera de alguna forma con la medicación antipsicótica.
Cada vez es más sólida la literatura científica que relaciona el uso del cannabis con la psicosis. Se cree que factores genéticos podrían predisponer a ciertos individuos al consumo de esta sustancia, y que el cannabis, a su vez, podría incrementar el riesgo de desarrollar psicosis, particularmente a edades tempranas. Algunas investigaciones también sostienen que los daños que esta droga produce en el cerebro son permanentes. El presente estudio, sin embargo, apunta en sentido contrario, al defender que, en pacientes con psicosis, las consecuencias neurológicas negativas pueden revertir a medio plazo siempre que se abandone el consumo. Para llegar a tal resultado, el equipo dirigido por la doctora Ana González Pinto siguió durante cinco años a las personas ingresadas en el hospital de Santiago Apóstol (Vitoria-Gasteiz) debido a un primer episodio psicótico, y que después siguieron un tratamiento con revisiones periódicas. Su interés era determinar la influencia del uso de cannabis en la evolución de estos pacientes, de los cuales un 27% siguió consumiendo la sustancia y un 29% dejó de hacerlo en los años posteriores –el resto, un 43%, nunca la había tomado–. El análisis de los datos recabados (a través de entrevistas y pruebas psiquiátricas) pone de relieve que, a largo plazo, los pacientes que abandonaron el cannabis mejoraron progresivamente sus resultados funcionales, mientras que los síntomas negativos desaparecieron en buena medida. El estudio también muestra que la mayoría de los pacientes que dejaron la sustancia lo hicieron a partir de los tres años del ingreso, lo cual lleva a pensar que es en ese momento cuando merece la pena plantearse un tratamiento específico para quienes no consiguen desengancharse por su cuenta. Pero, sin duda, el dato más sorprendente del estudio es que, si bien los tres grupos de pacientes mejoraron con el tiempo, quienes habían dejado el cannabis obtuvieron mejores resultados que quienes nunca lo habían probado. El hecho suscita interesantes preguntas para futuras investigaciones. De momento, el artículo plantea dos hipótesis explicativas: que el cannabis dificulte diagnosticar la gravedad del problema en el ingreso, y que esta sustancia interfiera de alguna forma con la medicación antipsicótica.