PREVENTION DE LA PAUVRETE PERSISTANTE. REVOIR NOS FAÇONS DE FAIRE: UN CHOIX JUDICIEUX ET HUMAIN
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DECHENE, P., ARSENEAULT, J., (COORD.), PREVENTION DE LA PAUVRETE PERSISTANTE. REVOIR NOS FAÇONS DE FAIRE: UN CHOIX JUDICIEUX ET HUMAIN. QUEBEC, COMITE CONSULTATIF DE LUTTE CONTRE LA PAUVRETE ET L'EXCLUSION SOCIALE, 2009, 43 p.
Ref.
163293
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Atención comunitaria, Discapacidad, Igualdad de oportunidades, Inclusión social, Migración, Pobreza, Prestaciones económicas, Prevención, Soledad, Canadá
Atención comunitaria, Discapacidad, Igualdad de oportunidades, Inclusión social, Migración, Pobreza, Prestaciones económicas, Prevención, Soledad, Canadá
Abstract:
La actual recesión económica parece favorecer el recorte de fondos destinados a la lucha contra la pobreza persistente, con la excusa de responder al aumento de las necesidades de una clase media cada vez más depauperada. Por eso se agradecen documentos como éste, que reclaman el mantenimiento, e incluso el refuerzo, de las intervenciones para prevenir y paliar la pobreza de larga duración. Se trata de un dictamen del Comité Consultivo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social quebequés referido a cuatro grupos sociales que se consideran en especial riesgo de pobreza persistente: refugiados e inmigrantes recientes, personas con discapacidad y personas itinerantes. Pese a la distancia geográfica, las recomendaciones generales del comité apenas difieren de las que tantas veces se reclaman en nuestro país. Como primera medida, se solicita revisar la organización de los servicios para que sean más accesibles y proporcionen una asistencia más integral a los/as usuarios/as. Asimismo, se aboga por unificar todos los programas y servicios en torno al empleo y la solidaridad social. En lo económico, se piden más inversiones en acompañamiento y ayuda a la inserción, así como programas plurianuales de financiación. Además, se hace una llamada a toda la sociedad para que, con el liderazgo del Gobierno, asuma el combate contra la pobreza persistente como una causa propia. Entre las propuestas dirigidas a personas inmigradas, destaca la de reforzar los servicios de acompañamiento y la de facilitar el reconocimiento de la experiencia laboral, cuestión esta que podría allanar el camino hacia la inserción. Para las personas con discapacidad, se piden mejoras fiscales, mayor apoyo a cuidadores informales y que las enfermedades mentales se consideren deficiencias graves. Por último, el comité reclama que las personas itinerantes que lo necesiten reciban ayudas financieras puntuales y, si se alojan en centros residenciales, dispongan de programas de acompañamiento específicos.
La actual recesión económica parece favorecer el recorte de fondos destinados a la lucha contra la pobreza persistente, con la excusa de responder al aumento de las necesidades de una clase media cada vez más depauperada. Por eso se agradecen documentos como éste, que reclaman el mantenimiento, e incluso el refuerzo, de las intervenciones para prevenir y paliar la pobreza de larga duración. Se trata de un dictamen del Comité Consultivo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social quebequés referido a cuatro grupos sociales que se consideran en especial riesgo de pobreza persistente: refugiados e inmigrantes recientes, personas con discapacidad y personas itinerantes. Pese a la distancia geográfica, las recomendaciones generales del comité apenas difieren de las que tantas veces se reclaman en nuestro país. Como primera medida, se solicita revisar la organización de los servicios para que sean más accesibles y proporcionen una asistencia más integral a los/as usuarios/as. Asimismo, se aboga por unificar todos los programas y servicios en torno al empleo y la solidaridad social. En lo económico, se piden más inversiones en acompañamiento y ayuda a la inserción, así como programas plurianuales de financiación. Además, se hace una llamada a toda la sociedad para que, con el liderazgo del Gobierno, asuma el combate contra la pobreza persistente como una causa propia. Entre las propuestas dirigidas a personas inmigradas, destaca la de reforzar los servicios de acompañamiento y la de facilitar el reconocimiento de la experiencia laboral, cuestión esta que podría allanar el camino hacia la inserción. Para las personas con discapacidad, se piden mejoras fiscales, mayor apoyo a cuidadores informales y que las enfermedades mentales se consideren deficiencias graves. Por último, el comité reclama que las personas itinerantes que lo necesiten reciban ayudas financieras puntuales y, si se alojan en centros residenciales, dispongan de programas de acompañamiento específicos.