Balneoterapia en geriatría
Gorde:
Martinez, I., Romay, H., Balneoterapia en geriatría. Fisioterapia, vol. 30, n. 3, 2008, p. 152-161.
Erref.
162346
Kokapena:
SIIS R.1370 Archivo / SIIS Archivo (R. 1370)
Hitz-gakoak:
Personas mayores, Efectos, Fisioterapia, España
Personas mayores, Efectos, Fisioterapia, España
Laburpena:
Las características del anciano y el abordaje integral del mismo se adaptan perfectamente a las posibilidades que ofrece la balneoterapia. Sus efectos se basan en los principios físicos de la presión hidrostática, la flotación, la resistencia hidrodinámica y la temperatura. Pero, además, hay que añadir los efectos debidos a la composición química del agua y al ambiente balneario. Las posibilidades terapéuticas del balneario son múltiples. Hay que tener en cuenta que aunque el ambiente es completamente diferente al de un centro hospitalario, existe la posibilidad de controlar algunos factores terapéuticos (dieta, actividades recreacionales, etc.) y la actitud del paciente suele ser muy positiva, por lo que el balneario se convierte en un centro especialmente útil para realizar actividades terapéuticas, preventivas y de educación para la salud. Sin duda, a un balneario se acude para utilizar las aguas mineromedicinales. Entre las de mayor utilidad para el tratamiento de patologías prevalentes en geriatría se encuentran las aguas sulfuradas, radiactivas y carbogaseosas; éstas pueden aplicarse de diversas formas. Será necesario seleccionar las técnicas más adecuadas en cada caso. Concretamente, en los ancianos cabría destacar, por su utilidad en los procesos de envejecimiento, la balneocinesiterapia, las atmiátricas y la cura hidropínica, sin que esto suponga que este grupo de población no se puede beneficiar de otras técnicas u otros tipos de aguas. Todos estos factores propios del medio acuático y de las aguas mineromedicinales, junto con el ambiente del balneario, suponen nuevas exigencias para el anciano a las que debe adaptarse y dar respuesta. Cuando el tratamiento está bien adaptado a la situación del anciano, se pueden obtener beneficios tanto en el aspecto biológico, como en el psicológico y en el social. En todo este proceso son muy importantes las aportaciones del fisioterapeuta, siendo necesario que su actividad se potencie en los balnearios españoles.
Las características del anciano y el abordaje integral del mismo se adaptan perfectamente a las posibilidades que ofrece la balneoterapia. Sus efectos se basan en los principios físicos de la presión hidrostática, la flotación, la resistencia hidrodinámica y la temperatura. Pero, además, hay que añadir los efectos debidos a la composición química del agua y al ambiente balneario. Las posibilidades terapéuticas del balneario son múltiples. Hay que tener en cuenta que aunque el ambiente es completamente diferente al de un centro hospitalario, existe la posibilidad de controlar algunos factores terapéuticos (dieta, actividades recreacionales, etc.) y la actitud del paciente suele ser muy positiva, por lo que el balneario se convierte en un centro especialmente útil para realizar actividades terapéuticas, preventivas y de educación para la salud. Sin duda, a un balneario se acude para utilizar las aguas mineromedicinales. Entre las de mayor utilidad para el tratamiento de patologías prevalentes en geriatría se encuentran las aguas sulfuradas, radiactivas y carbogaseosas; éstas pueden aplicarse de diversas formas. Será necesario seleccionar las técnicas más adecuadas en cada caso. Concretamente, en los ancianos cabría destacar, por su utilidad en los procesos de envejecimiento, la balneocinesiterapia, las atmiátricas y la cura hidropínica, sin que esto suponga que este grupo de población no se puede beneficiar de otras técnicas u otros tipos de aguas. Todos estos factores propios del medio acuático y de las aguas mineromedicinales, junto con el ambiente del balneario, suponen nuevas exigencias para el anciano a las que debe adaptarse y dar respuesta. Cuando el tratamiento está bien adaptado a la situación del anciano, se pueden obtener beneficios tanto en el aspecto biológico, como en el psicológico y en el social. En todo este proceso son muy importantes las aportaciones del fisioterapeuta, siendo necesario que su actividad se potencie en los balnearios españoles.