HEALTH CONSEQUENCES OF SUSTAINED SMOKING CESSATION
I tiakina i:
BJARTVEIT, K., TVERDAL, A., HEALTH CONSEQUENCES OF SUSTAINED SMOKING CESSATION. TOBACCO CONTROL, Vol. 18, no. 3 (2009), p. 197-205.
Ref.
160956
Tauwāhi:
SIIS R.1048
Palabras clave:
Drogodependencias, Efectos, Ex-drogodependientes, Factor de riesgo, Mortalidad, Tabaquismo
Drogodependencias, Efectos, Ex-drogodependientes, Factor de riesgo, Mortalidad, Tabaquismo
Whakarāpopotonga:
Durante los últimos años ha aumentado la concienciación de los efectos dañinos del tabaco sobre la salud pública. No obstante, hay fumadores que se resisten a abandonar su hábito tabáquico, porque creen que no tiene sentido dejar de fumar, puesto que ‘el daño ya está hecho’. Este estudio longitudinal realizado en Noruega pretende averiguar si este argumento tiene validez. Se trata de una investigación realizada entre más de 48.000 personas con el fin de determinar la relación entre el consumo de tabaco y los problemas de salud. La primera vez que los sujetos fueron entrevistados, a mediados de los años setenta, tenían entre 20 y 49 años. Entre 3 y 13 años después, se realizó una nueva encuesta y en 2005 terminó el seguimiento del grupo con un último sondeo. Esta metodología permite no solamente comparar a fumadores y a quienes no habían fumado nunca, sino también estudiar el estado de salud de quienes al iniciarse el estudio eran fumadores, pero que dejaron de fumar con los años. Los resultados de la investigación muestran, como era de esperar, que el índice de problemas cardiovasculares y otras enfermedades supuestamente relacionadas con el consumo de tabaco (entre ellas, el cáncer de pulmón) era mucho mayor entre los fumadores que entre quienes nunca habían fumado. Pero el resultado más interesante es, sin duda, que la morbilidad y la mortalidad de estas enfermedades entre los ex fumadores que llevaban un mínimo cinco años sin consumir tabaco era casi tan baja (menos en el caso del cáncer de pulmón) como la de los no fumadores. Por otro lado, las personas que, en la segunda fase de la encuesta, afirmaban ser ex fumadoras pero retomaron su consumo de tabaco más adelante estaban afectadas por las enfermedades prácticamente en la misma medida que quienes nunca dejaron de fumar. Estas conclusiones ponen de manifiesto dos cosas, según los autores. En primer lugar, indican que un seguimiento longitudinal (con tres encuestas realizadas en diferentes ocasiones) es la mejor forma de valorar los efectos dañinos del tabaco. Pero estos datos, además, refuerzan el mensaje dirigido a todos los fumadores sobre los beneficios de dejar de fumar.
Durante los últimos años ha aumentado la concienciación de los efectos dañinos del tabaco sobre la salud pública. No obstante, hay fumadores que se resisten a abandonar su hábito tabáquico, porque creen que no tiene sentido dejar de fumar, puesto que ‘el daño ya está hecho’. Este estudio longitudinal realizado en Noruega pretende averiguar si este argumento tiene validez. Se trata de una investigación realizada entre más de 48.000 personas con el fin de determinar la relación entre el consumo de tabaco y los problemas de salud. La primera vez que los sujetos fueron entrevistados, a mediados de los años setenta, tenían entre 20 y 49 años. Entre 3 y 13 años después, se realizó una nueva encuesta y en 2005 terminó el seguimiento del grupo con un último sondeo. Esta metodología permite no solamente comparar a fumadores y a quienes no habían fumado nunca, sino también estudiar el estado de salud de quienes al iniciarse el estudio eran fumadores, pero que dejaron de fumar con los años. Los resultados de la investigación muestran, como era de esperar, que el índice de problemas cardiovasculares y otras enfermedades supuestamente relacionadas con el consumo de tabaco (entre ellas, el cáncer de pulmón) era mucho mayor entre los fumadores que entre quienes nunca habían fumado. Pero el resultado más interesante es, sin duda, que la morbilidad y la mortalidad de estas enfermedades entre los ex fumadores que llevaban un mínimo cinco años sin consumir tabaco era casi tan baja (menos en el caso del cáncer de pulmón) como la de los no fumadores. Por otro lado, las personas que, en la segunda fase de la encuesta, afirmaban ser ex fumadoras pero retomaron su consumo de tabaco más adelante estaban afectadas por las enfermedades prácticamente en la misma medida que quienes nunca dejaron de fumar. Estas conclusiones ponen de manifiesto dos cosas, según los autores. En primer lugar, indican que un seguimiento longitudinal (con tres encuestas realizadas en diferentes ocasiones) es la mejor forma de valorar los efectos dañinos del tabaco. Pero estos datos, además, refuerzan el mensaje dirigido a todos los fumadores sobre los beneficios de dejar de fumar.
Me noho koe te mea tuatahi ki te waiho tākupu!