BEING SOCIALLY EXCLUDED AND LIVING ALONE IN OLD AGE: FINDINGS FROM THE ENGLISH LONGITUDINAL STUDY OF AGEING (ELSA)
Saved in:
DEMAKAKOS, P., BEING SOCIALLY EXCLUDED AND LIVING ALONE IN OLD AGE: FINDINGS FROM THE ENGLISH LONGITUDINAL STUDY OF AGEING (ELSA). Londres, AGE CONCERN ENGLAND, 2008, 67 p.
Ref.
160259
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Datos estadísticos, Efectos, Exclusión social, Factor de riesgo, Personas mayores, Pobreza, Reino Unido
Datos estadísticos, Efectos, Exclusión social, Factor de riesgo, Personas mayores, Pobreza, Reino Unido
Abstract:
El envejecimiento demográfico ha aumentado la preocupación por las condiciones de vida de las personas mayores. El presente estudio ilustra bien esa tendencia, al indagar en la exclusión social de las personas de 50 ó más años en Inglaterra. El trabajo toma como fuente estadística el estudio longitudinal sobre el envejecimiento ELSA, cuyos datos permiten acercarse a las distintas facetas de la exclusión social: disponibilidad de ingresos y bienes de consumo, relaciones sociales y participación política. El informe confirma la idea de que el riesgo de exclusión social se incrementa de forma clara a edades avanzadas: 75 años para las mujeres y 80 para los hombres. La exclusión múltiple, en cambio, afecta más a la franja de 50-64 años que a quienes superan los 65 años, y tanto vivir en alquiler como no haberse casado parecen factores de riesgo. Respecto al sentimiento de soledad, los datos apuntan a que aumenta con la edad, salvo en los casos de exclusión múltiple, en los que la relación se invierte. Así, entre quienes sobrepasan los 79 años y viven sin compañía, el 45,3% de los hombres y el 34,1% de las mujeres se sienten solos, frente al 4,1% y el 9,6%, respectivamente, de quienes viven acompañados.
El envejecimiento demográfico ha aumentado la preocupación por las condiciones de vida de las personas mayores. El presente estudio ilustra bien esa tendencia, al indagar en la exclusión social de las personas de 50 ó más años en Inglaterra. El trabajo toma como fuente estadística el estudio longitudinal sobre el envejecimiento ELSA, cuyos datos permiten acercarse a las distintas facetas de la exclusión social: disponibilidad de ingresos y bienes de consumo, relaciones sociales y participación política. El informe confirma la idea de que el riesgo de exclusión social se incrementa de forma clara a edades avanzadas: 75 años para las mujeres y 80 para los hombres. La exclusión múltiple, en cambio, afecta más a la franja de 50-64 años que a quienes superan los 65 años, y tanto vivir en alquiler como no haberse casado parecen factores de riesgo. Respecto al sentimiento de soledad, los datos apuntan a que aumenta con la edad, salvo en los casos de exclusión múltiple, en los que la relación se invierte. Así, entre quienes sobrepasan los 79 años y viven sin compañía, el 45,3% de los hombres y el 34,1% de las mujeres se sienten solos, frente al 4,1% y el 9,6%, respectivamente, de quienes viven acompañados.