¿SIRVE EL TRABAJO PENITENCIARIO PARA LA REINSERCION?. UN ESTUDIO A PARTIR DE LAS OPINIONES DE LOS PRESOS DE LAS CARCELES DE CATALUÑA
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DE ALOS, R., ET AL., ¿SIRVE EL TRABAJO PENITENCIARIO PARA LA REINSERCION?. UN ESTUDIO A PARTIR DE LAS OPINIONES DE LOS PRESOS DE LAS CARCELES DE CATALUÑA. REVISTA ESPAÑOLA DE INVESTIGACIONES SOCIOLOGICAS, no. 127 (2009), p. 11-31.
Ref.
159931
Location:
SIIS R.785 Archivo
Palabras clave:
Actitudes usuarios, Delincuencia, Efectos, Inclusión social, Prisión, Talleres, Trabajo, Cataluña, España
Actitudes usuarios, Delincuencia, Efectos, Inclusión social, Prisión, Talleres, Trabajo, Cataluña, España
Abstract:
Los organismos internacionales reconocen en el trabajo una herramienta que puede contribuir a la futura inserción sociolaboral de las personas sometidas a penas privativas de libertad. Frente a esta postura, cierta corriente neoliberal lo considera simplemente como una manera de compensar a la víctima y a la sociedad. En este debate, sin embargo, rara vez se escucha la voz de las personas condenadas sobre lo que para ellas significa el trabajo penitenciario, y de ahí el interés de este estudio, que sondea las opiniones de reclusos y funcionarios de prisiones en torno a esta cuestión. Con dicho fin, un equipo del Centre de Recerca de la Vida Quotidiana i el Treball de la Universitat Autónoma de Barcelona ha elaborado una encuesta a casi 700 presas y presos de cuatro cárceles catalanas, y ha entrevistado a encargados y responsables de talleres, directores de prisiones y psicólogos de las Juntas de Tratamiento. Según los datos recogidos, en enero de 2006, los talleres analizados acogían a 2.037 internos, de una población reclusa de 8.019 personas en total. El estudio muestra que el factor económico prima a la hora de solicitar o no trabajo: el 67,9% cita la posibilidad de ganar dinero como motivo para entrar en un taller y el 52,5% aduce suficientes recursos o insuficiencia de salarios para rechazar esa alternativa. Pero además, los internos también aprecian beneficios socioafectivos en esa actividad (‘matar el tiempo’, evitar malas compañías), así como un medio para adquirir habilidades personales y experiencia profesional. A este respecto, los autores del artículo señalan el contraste entre la visión abiertamente positiva de los reclusos y la más crítica de los responsables penitenciarios, escépticos frente al potencial rehabilitador del trabajo en prisión.
Los organismos internacionales reconocen en el trabajo una herramienta que puede contribuir a la futura inserción sociolaboral de las personas sometidas a penas privativas de libertad. Frente a esta postura, cierta corriente neoliberal lo considera simplemente como una manera de compensar a la víctima y a la sociedad. En este debate, sin embargo, rara vez se escucha la voz de las personas condenadas sobre lo que para ellas significa el trabajo penitenciario, y de ahí el interés de este estudio, que sondea las opiniones de reclusos y funcionarios de prisiones en torno a esta cuestión. Con dicho fin, un equipo del Centre de Recerca de la Vida Quotidiana i el Treball de la Universitat Autónoma de Barcelona ha elaborado una encuesta a casi 700 presas y presos de cuatro cárceles catalanas, y ha entrevistado a encargados y responsables de talleres, directores de prisiones y psicólogos de las Juntas de Tratamiento. Según los datos recogidos, en enero de 2006, los talleres analizados acogían a 2.037 internos, de una población reclusa de 8.019 personas en total. El estudio muestra que el factor económico prima a la hora de solicitar o no trabajo: el 67,9% cita la posibilidad de ganar dinero como motivo para entrar en un taller y el 52,5% aduce suficientes recursos o insuficiencia de salarios para rechazar esa alternativa. Pero además, los internos también aprecian beneficios socioafectivos en esa actividad (‘matar el tiempo’, evitar malas compañías), así como un medio para adquirir habilidades personales y experiencia profesional. A este respecto, los autores del artículo señalan el contraste entre la visión abiertamente positiva de los reclusos y la más crítica de los responsables penitenciarios, escépticos frente al potencial rehabilitador del trabajo en prisión.