TOWARDS A MORE EQUAL SOCIETY? POVERTY, INEQUALITY AND POLICY SINCE 1997
Đã lưu trong:
HILLS, J., ET AL., (EDS.), TOWARDS A MORE EQUAL SOCIETY? POVERTY, INEQUALITY AND POLICY SINCE 1997. BRISTOL, Policy Press, 2009, 415 p.
Ref.
159437
Vị trí:
SIIS 192.487
Palabras clave:
Desigualdad social, Efectos, Evaluación de servicios, Exclusión social, Indicadores, Indicadores sociales, Planes de acción social, Pobreza, Política, Reino Unido
Desigualdad social, Efectos, Evaluación de servicios, Exclusión social, Indicadores, Indicadores sociales, Planes de acción social, Pobreza, Política, Reino Unido
Bài tóm tắt:
Cuando Tony Blair ganó las elecciones generales y se convirtió en Primer Ministro del Reino Unido en 1997, una de sus primeras promesas fue avanzar hacia una sociedad más igualitaria para todos los ciudadanos británicos. El principal objetivo de esta línea de acción era reducir las crecientes diferencias en materia económica creadas durante las dos últimas décadas por los Gobiernos conservadores. Esto despertó una sensación de esperanza entre numerosos ciudadanos y académicos, pero el presente libro pretende medir hasta qué punto se han cumplido las promesas y se ha avanzado en la dirección correcta. A pesar de un lenguaje especialmente duro contra los Gobiernos laboristas, los autores del libro parten de la base de que los anteriores equipos gestores habían dejado el Reino Unido en una situación de gran desigualdad, ya que ocupaba uno de los puestos más bajos en las listas de clasificación europeas en dicha materia. De hecho, a lo largo de todo el texto se subrayan las mejoras derivadas de las iniciativas políticas laboristas, que han fomentado, entre otras cuestiones, una disminución en las desigualdades de los índices de crecimiento de los ingresos o una reducción considerable en los índices de pobreza infantil. De todos modos, tal y como los propios escritores afirman, no todas las promesas han sido cumplidas, ya que existen diversos ámbitos en los que la mejora de la situación no ha sido sustancial. En suma, teniendo en cuenta también las fluctuaciones económicas tanto nacionales como internacionales, los autores aseguran que la acción política de los Gobiernos laboristas de Blair y Brown, al menos, ha conseguido revertir en cierta medida la tendencia de desigualdades crecientes anterior. Todo ello, a pesar de que la situación era más compleja de gestionar que lo que los propios políticos laboristas intuían al comienzo.
Cuando Tony Blair ganó las elecciones generales y se convirtió en Primer Ministro del Reino Unido en 1997, una de sus primeras promesas fue avanzar hacia una sociedad más igualitaria para todos los ciudadanos británicos. El principal objetivo de esta línea de acción era reducir las crecientes diferencias en materia económica creadas durante las dos últimas décadas por los Gobiernos conservadores. Esto despertó una sensación de esperanza entre numerosos ciudadanos y académicos, pero el presente libro pretende medir hasta qué punto se han cumplido las promesas y se ha avanzado en la dirección correcta. A pesar de un lenguaje especialmente duro contra los Gobiernos laboristas, los autores del libro parten de la base de que los anteriores equipos gestores habían dejado el Reino Unido en una situación de gran desigualdad, ya que ocupaba uno de los puestos más bajos en las listas de clasificación europeas en dicha materia. De hecho, a lo largo de todo el texto se subrayan las mejoras derivadas de las iniciativas políticas laboristas, que han fomentado, entre otras cuestiones, una disminución en las desigualdades de los índices de crecimiento de los ingresos o una reducción considerable en los índices de pobreza infantil. De todos modos, tal y como los propios escritores afirman, no todas las promesas han sido cumplidas, ya que existen diversos ámbitos en los que la mejora de la situación no ha sido sustancial. En suma, teniendo en cuenta también las fluctuaciones económicas tanto nacionales como internacionales, los autores aseguran que la acción política de los Gobiernos laboristas de Blair y Brown, al menos, ha conseguido revertir en cierta medida la tendencia de desigualdades crecientes anterior. Todo ello, a pesar de que la situación era más compleja de gestionar que lo que los propios políticos laboristas intuían al comienzo.