HAPPY SHOPPER? THE PROBLEM WITH SERVICE USER AND CARER PARTICIPATION

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CAREY, M., HAPPY SHOPPER? THE PROBLEM WITH SERVICE USER AND CARER PARTICIPATION. BRITISH JOURNAL OF SOCIAL WORK, Vol. 39, no. 1 (2009), p. 179-188.
Ref. 158457
Location: SIIS R.717 Archivo
Palabras clave:
Crítica, Ética, Exclusión social, Participación usuarios, Servicios sociales, Trabajo social, Reino Unido
Abstract:
En el Reino Unido, se ha registrado en los últimos años un claro impulso a la participación de usuarios y cuidadores en los programas y servicios sociales. Esta política declara perseguir el reconocimiento de la autonomía de estos agentes y su capacidad para tomar decisiones respecto al tipo y la intensidad de apoyos que necesitan. Además, poniendo a los usuarios ‘en el centro’ de los servicios sociales y adaptándolos a sus demandas, dice querer la mejora de la eficacia y la eficiencia de estos últimos. Pero, ¿hasta qué punto ese fomento de la participación ha resultado emancipador para cuidadores y usuarios? Ésta es la pregunta de partida del presente artículo, que se inscribe dentro de la corriente del trabajo social británico –muy activa en cuanto a publicaciones se refiere– que critica con firmeza el devenir reciente de los servicios sociales en ese país. La tesis central del autor es que la participación de cuidadores y usuarios en este contexto no se ha utilizado como un instrumento para avanzar hacia unas relaciones más horizontales entre proveedores y beneficiarios, sino como una estrategia de las clases dirigentes –y, por extensión, de los trabajadores sociales como grupo profesional– para conservar su posición hegemónica. De acuerdo con el artículo, la participación juega dos funciones clave a ese respecto. En primer lugar, refuerza la dinámica privatizadora desarrollada por los laboristas al frente del Gobierno, y especialmente el consumismo, a través de las ideas de libertad de elección y competencia entre servicios. De la misma manera, y mediante el concepto de personalización, busca reducir el papel del Estado como proveedor de servicios, presionando a los individuos para que asuman mayores responsabilidades. En definitiva, el autor considera que este uso interesado del término ‘participación’ plantea serias dudas éticas, debilita la propuestas ciudadanas más críticas y puede reforzar las desigualdades sociales.