SELF-INITIATED TOBACCO CESSATION AND SUBSTANCE USE OUTCOMES AMONG ADOLESCENTS ENTERING SUBSTANCE USE TREATMENT IN A MANAGED CARE ORGANIZATION
Saved in:
CAMPBELL, C.I., ET AL., SELF-INITIATED TOBACCO CESSATION AND SUBSTANCE USE OUTCOMES AMONG ADOLESCENTS ENTERING SUBSTANCE USE TREATMENT IN A MANAGED CARE ORGANIZATION. Addictive Behaviors, Vol. 34, no. 2 (2009), p. 171-179.
Ref.
158420
Location:
SIIS R.992 Archivo
Palabras clave:
Abstinencia, Adolescentes, Drogodependencias, Efectos, Factor de riesgo, Juventud, Poliuso de drogas, Programas de desintoxicación, Recaída
Abstinencia, Adolescentes, Drogodependencias, Efectos, Factor de riesgo, Juventud, Poliuso de drogas, Programas de desintoxicación, Recaída
Abstract:
Durante los últimos años, ha habido un debate sobre la conveniencia de exigir el abandono del tabaco a quienes ingresan en centros de tratamientos de drogodependencias. Uno de los principales argumentos a favor (pero también en contra) de este requisito es la supuesta relación que guarda la abstinencia tabáquica con el consumo de otras drogas. Hay quienes creen que la privación del tabaco facilitaría la desintoxicación de otras drogas, mientras que otros sostienen que una prohibición de fumar aumentaría los niveles de ansiedad entre los pacientes, lo cual dificultaría el abandono de otros hábitos adictivos. El artículo que aquí se reseña analiza los posibles beneficios derivados del cese del consumo de tabaco entre 419 adolescentes, de entre 13 y 18 años, que acuden a un centro de tratamiento de drogodependencias en California (EEUU). Se estudia, concretamente, si el abandono voluntario del tabaco afecta al cumplimiento de los objetivos del tratamiento. Los resultados de la investigación muestran que los efectos del programa terapéutico, medidos a los seis y doce meses de iniciarse el tratamiento, eran más notables entre las personas que habían dejado de fumar que entre los fumadores. No obstante, cabe señalar que hubo una excepción importante: dejar de fumar no ejercía ningún efecto importante sobre el consumo de bebidas alcohólicas. Exceptuando esto, todos los demás resultados indican la existencia de una relación positiva del abandono del tabaco y el éxito del tratamiento de las drogodependencias. Pese a ello, señalan los autores, hay que guardar cierta cautela a la hora de interpretar estos resultados. Resulta, por ejemplo, difícil determinar si realmente la renuncia al consumo de tabaco potencia los efectos beneficiosos del tratamiento. Porque, afirman los investigadores, las diferencias observadas entre fumadores y ex fumadores podrían igualmente deberse al hecho de que las personas que dejaron de fumar tuviesen una facilidad especial para abandonar otros hábitos adictivos. Por ello, aseguran los autores, antes de recomendar la prohibición del tabaco en centros terapéuticos se precisa realizar estudios adicionales.
Durante los últimos años, ha habido un debate sobre la conveniencia de exigir el abandono del tabaco a quienes ingresan en centros de tratamientos de drogodependencias. Uno de los principales argumentos a favor (pero también en contra) de este requisito es la supuesta relación que guarda la abstinencia tabáquica con el consumo de otras drogas. Hay quienes creen que la privación del tabaco facilitaría la desintoxicación de otras drogas, mientras que otros sostienen que una prohibición de fumar aumentaría los niveles de ansiedad entre los pacientes, lo cual dificultaría el abandono de otros hábitos adictivos. El artículo que aquí se reseña analiza los posibles beneficios derivados del cese del consumo de tabaco entre 419 adolescentes, de entre 13 y 18 años, que acuden a un centro de tratamiento de drogodependencias en California (EEUU). Se estudia, concretamente, si el abandono voluntario del tabaco afecta al cumplimiento de los objetivos del tratamiento. Los resultados de la investigación muestran que los efectos del programa terapéutico, medidos a los seis y doce meses de iniciarse el tratamiento, eran más notables entre las personas que habían dejado de fumar que entre los fumadores. No obstante, cabe señalar que hubo una excepción importante: dejar de fumar no ejercía ningún efecto importante sobre el consumo de bebidas alcohólicas. Exceptuando esto, todos los demás resultados indican la existencia de una relación positiva del abandono del tabaco y el éxito del tratamiento de las drogodependencias. Pese a ello, señalan los autores, hay que guardar cierta cautela a la hora de interpretar estos resultados. Resulta, por ejemplo, difícil determinar si realmente la renuncia al consumo de tabaco potencia los efectos beneficiosos del tratamiento. Porque, afirman los investigadores, las diferencias observadas entre fumadores y ex fumadores podrían igualmente deberse al hecho de que las personas que dejaron de fumar tuviesen una facilidad especial para abandonar otros hábitos adictivos. Por ello, aseguran los autores, antes de recomendar la prohibición del tabaco en centros terapéuticos se precisa realizar estudios adicionales.
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