VOYAGES ORGANISES A LA RETRAITE ET LIEN SOCIAL
Guardat en:
CARADEC, V., PETITE, S., VOYAGES ORGANISES A LA RETRAITE ET LIEN SOCIAL. RETRAITE ET SOCIETE, no. 56 (2009), p. 139-168.
Ref.
158259
Localització:
SIIS R.1679
Palabras clave:
Edad, Estudio cualitativo, Género, Pareja, Personas mayores, Relaciones sociales, Soledad, Vacaciones, Viajes, Francia
Edad, Estudio cualitativo, Género, Pareja, Personas mayores, Relaciones sociales, Soledad, Vacaciones, Viajes, Francia
Resum:
La mayor disponibilidad de tiempo libre es uno de rasgos que mejor definen la vida de las personas mayores. Para este grupo etario, el ocio puede contribuir de manera muy importante al mantenimiento de capacidades cognitivas, las relaciones sociales y, en suma, a un envejecimiento satisfactorio. Entre las distintas estrategias que los servicios sociales pueden desarrollar para favorecer un ocio activo, están los viajes organizados, que, pese a su excelente acogida por parte de las y los mayores, no han despertado particular interés científico, al menos en nuestro país. Este estudio elaborado en Francia confirma, precisamente, la utilidad de este tipo de actividades para estimular la sociabilidad de quienes superan los 65 años. La investigación se basa en una encuesta telefónica aleatoria a 549 participantes en un viaje organizado por una entidad de seguros sociales, y una entrevista a 21 de esas mismas personas. El trabajo indaga en cuatro aspectos de la sociabilidad: las condiciones previas a la partida, las relaciones sociales durante el viaje, la continuidad de esas relaciones una vez ha finalizado el periplo y el alejamiento temporal como ocasión para activar lazos familiares y de amistad. En el grupo analizado, lo habitual fue iniciar el viaje con compañía, incluso entre las personas que vivían solas, aunque se registran diferencias notorias por sexo. El 95% de los viajeros declararon haber conocido a nuevas personas, y el estudio se detiene de forma especial en la figura de “la amiga de viaje”, aún poco reconocida fuera de la literatura científica anglófona. De acuerdo con los resultados obtenidos, sólo la mitad de los turistas mantuvieron las nuevas relaciones sociales tras las vacaciones, en la mayor parte sin reencuentro. Además, la salida sirvió para estrechar vínculos con familiares y amistades, tanto durante el desplazamiento (mediante el envío de postales) como después del retorno (a través de fotografías y vídeos). En definitiva, y a pesar de su carácter esencialmente descriptivo, el estudio permite inferir la capacidad de este tipo de investigaciones para detectar áreas de mejora en los viajes organizados destinados a mayores, sobre todo si estas actividades se entienden como parte de intervenciones más amplias.
La mayor disponibilidad de tiempo libre es uno de rasgos que mejor definen la vida de las personas mayores. Para este grupo etario, el ocio puede contribuir de manera muy importante al mantenimiento de capacidades cognitivas, las relaciones sociales y, en suma, a un envejecimiento satisfactorio. Entre las distintas estrategias que los servicios sociales pueden desarrollar para favorecer un ocio activo, están los viajes organizados, que, pese a su excelente acogida por parte de las y los mayores, no han despertado particular interés científico, al menos en nuestro país. Este estudio elaborado en Francia confirma, precisamente, la utilidad de este tipo de actividades para estimular la sociabilidad de quienes superan los 65 años. La investigación se basa en una encuesta telefónica aleatoria a 549 participantes en un viaje organizado por una entidad de seguros sociales, y una entrevista a 21 de esas mismas personas. El trabajo indaga en cuatro aspectos de la sociabilidad: las condiciones previas a la partida, las relaciones sociales durante el viaje, la continuidad de esas relaciones una vez ha finalizado el periplo y el alejamiento temporal como ocasión para activar lazos familiares y de amistad. En el grupo analizado, lo habitual fue iniciar el viaje con compañía, incluso entre las personas que vivían solas, aunque se registran diferencias notorias por sexo. El 95% de los viajeros declararon haber conocido a nuevas personas, y el estudio se detiene de forma especial en la figura de “la amiga de viaje”, aún poco reconocida fuera de la literatura científica anglófona. De acuerdo con los resultados obtenidos, sólo la mitad de los turistas mantuvieron las nuevas relaciones sociales tras las vacaciones, en la mayor parte sin reencuentro. Además, la salida sirvió para estrechar vínculos con familiares y amistades, tanto durante el desplazamiento (mediante el envío de postales) como después del retorno (a través de fotografías y vídeos). En definitiva, y a pesar de su carácter esencialmente descriptivo, el estudio permite inferir la capacidad de este tipo de investigaciones para detectar áreas de mejora en los viajes organizados destinados a mayores, sobre todo si estas actividades se entienden como parte de intervenciones más amplias.