ADOLESCENT CANNABIS USERS AT 24 YEARS: TRAJECTORIES TO REGULAR WEEKLY USE AND DEPENDENCE IN YOUNG ADULTHOOD
Αποθηκεύτηκε σε:
SWIFT, W., ET AL., ADOLESCENT CANNABIS USERS AT 24 YEARS: TRAJECTORIES TO REGULAR WEEKLY USE AND DEPENDENCE IN YOUNG ADULTHOOD. ADDICTION, Vol. 103, no. 8 (2008), p. 1361-1370.
Ref.
154491
Τοποθεσία:
SIIS R.696 Archivo
Palabras clave:
Cannabis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Estudio longitudinal, Factor de riesgo, Juventud
Cannabis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Estudio longitudinal, Factor de riesgo, Juventud
Περίληψη:
El uso del cannabis suele iniciarse durante la adolescencia, pero alcanza sus picos más altos durante la juventud. Aunque para la mayoría de jóvenes el consumo es esporádico, de limitada duración y sin mayores consecuencias, existen usuarios más vulnerables a la dependencia. El presente estudio intentar arrojar un poco de luz a la hora de entender e identificar los posibles factores que predigan dichos hábitos problemáticos. Para ello, se han analizado los patrones de consumo de cannabis de una muestra significativa de adolescentes australianos de 15 años a lo largo de un período de aproximadamente una década. El documento, tras una exposición de los datos, realiza un análisis estadístico para dilucidar la posible existencia de asociaciones entre comportamientos determinados y el uso problemático del cannabis. De la investigación se deduce que existen ciertos factores externos que influyen en el inicio precoz del consumo, tales como el estado civil de los progenitores -con mayor incidencia entre hijos de separados y divorciados- o el hecho de que alguno de los dos sea fumador. De acuerdo con los autores del estudio, la iniciación al cannabis y el consumo semanal regular durante la adolescencia implica un riesgo de que, durante la veintena, ese consumo se convierta en diario, y los jóvenes, en dependientes, ya que tanto el consumo precoz como el semanal se han identificado como un importante factor de riesgo de dependencia y consumo problemático durante la juventud. De todas maneras, también se ha visto que, a pesar de que pueda resultar sumamente predictiva, esta tendencia no es definitiva. Por ello, los investigadores defienden que, junto a campañas para retrasar la edad de inicio de consumo de cannabis, deberían programarse otras que informaran sobre los daños que la exposición continua a dicha sustancia conlleva, evitando menciones a consumos ‘responsables’, ya que éstos no excluyen el peligro de acabar desarrollando hábitos de dependencia y consumo problemático.
El uso del cannabis suele iniciarse durante la adolescencia, pero alcanza sus picos más altos durante la juventud. Aunque para la mayoría de jóvenes el consumo es esporádico, de limitada duración y sin mayores consecuencias, existen usuarios más vulnerables a la dependencia. El presente estudio intentar arrojar un poco de luz a la hora de entender e identificar los posibles factores que predigan dichos hábitos problemáticos. Para ello, se han analizado los patrones de consumo de cannabis de una muestra significativa de adolescentes australianos de 15 años a lo largo de un período de aproximadamente una década. El documento, tras una exposición de los datos, realiza un análisis estadístico para dilucidar la posible existencia de asociaciones entre comportamientos determinados y el uso problemático del cannabis. De la investigación se deduce que existen ciertos factores externos que influyen en el inicio precoz del consumo, tales como el estado civil de los progenitores -con mayor incidencia entre hijos de separados y divorciados- o el hecho de que alguno de los dos sea fumador. De acuerdo con los autores del estudio, la iniciación al cannabis y el consumo semanal regular durante la adolescencia implica un riesgo de que, durante la veintena, ese consumo se convierta en diario, y los jóvenes, en dependientes, ya que tanto el consumo precoz como el semanal se han identificado como un importante factor de riesgo de dependencia y consumo problemático durante la juventud. De todas maneras, también se ha visto que, a pesar de que pueda resultar sumamente predictiva, esta tendencia no es definitiva. Por ello, los investigadores defienden que, junto a campañas para retrasar la edad de inicio de consumo de cannabis, deberían programarse otras que informaran sobre los daños que la exposición continua a dicha sustancia conlleva, evitando menciones a consumos ‘responsables’, ya que éstos no excluyen el peligro de acabar desarrollando hábitos de dependencia y consumo problemático.