LA SANTE DES PLUS PAUVRES
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LA SANTE DES PLUS PAUVRES. INSEE PREMIERE, no. 1161 (2007), p. 4.
Ref.
153724
Localização:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Autoinformes, Datos epidemiológicos, Edad, Enfermedad, Infancia, Pobreza, Servicios de salud, Utilización de servicios, Francia
Autoinformes, Datos epidemiológicos, Edad, Enfermedad, Infancia, Pobreza, Servicios de salud, Utilización de servicios, Francia
Resumo:
Las personas con un menor nivel de ingresos perciben su estado de salud como peor que el resto de la población –un 8%, frente al 4% de la población en general–, aunque, paradójicamente, acuden con menos frecuencia el médico, sobre todo a especialistas. Es cierto que las personas con menores ingresos declaran con menos frecuencia padecer algunas enfermedades, como los problemas visuales (astigmatismo, hipermetropía) o los desarreglos dentales que requieren ortodoncia, pero ello probablemente se deba precisamente a una falta de diagnóstico y a un menor contacto con los profesionales sanitarios. Por el contrario, las personas con bajos ingresos, tanto niños como adultos, admiten en mucha mayor proporción, sufrir ciertas patologías relacionadas con el aparato digestivo –el 6% de los niños pobres padecen caries, frente al 2% del resto de menores de edad–, problemas circulatorios –48% de las personas pobres mayores de 50 años, frente al 44% de la población en general– o respiratorios –el 6% de los niños de los hogares más pobres, frente al 4% del resto de niños–. Éstas son algunas de las conclusiones de un estudio del Institut National de la Statistique et des Études Économiques (INSEE) sobre el estado de salud de las personas más pobres en Francia. El informe también muestra que las prácticas preventivas y de detección precoz se encuentran mucho menos extendidas entre las personas de este colectivo –hasta el punto de que, en la mayoría de los procedimientos de detección, la proporción de personas pobres que los utilizan representa a la mitad que el de la población en general–, lo que contribuye, advierten los autores, a aumentar aún más la brecha entre ellas y el resto de la ciudadanía.
Las personas con un menor nivel de ingresos perciben su estado de salud como peor que el resto de la población –un 8%, frente al 4% de la población en general–, aunque, paradójicamente, acuden con menos frecuencia el médico, sobre todo a especialistas. Es cierto que las personas con menores ingresos declaran con menos frecuencia padecer algunas enfermedades, como los problemas visuales (astigmatismo, hipermetropía) o los desarreglos dentales que requieren ortodoncia, pero ello probablemente se deba precisamente a una falta de diagnóstico y a un menor contacto con los profesionales sanitarios. Por el contrario, las personas con bajos ingresos, tanto niños como adultos, admiten en mucha mayor proporción, sufrir ciertas patologías relacionadas con el aparato digestivo –el 6% de los niños pobres padecen caries, frente al 2% del resto de menores de edad–, problemas circulatorios –48% de las personas pobres mayores de 50 años, frente al 44% de la población en general– o respiratorios –el 6% de los niños de los hogares más pobres, frente al 4% del resto de niños–. Éstas son algunas de las conclusiones de un estudio del Institut National de la Statistique et des Études Économiques (INSEE) sobre el estado de salud de las personas más pobres en Francia. El informe también muestra que las prácticas preventivas y de detección precoz se encuentran mucho menos extendidas entre las personas de este colectivo –hasta el punto de que, en la mayoría de los procedimientos de detección, la proporción de personas pobres que los utilizan representa a la mitad que el de la población en general–, lo que contribuye, advierten los autores, a aumentar aún más la brecha entre ellas y el resto de la ciudadanía.