TRENDS IN DEATH ASSOCIATED WITH ABUSE OF VOLATILE SUBSTANCES 1971-2006

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FIELD-SMITH, M.E., ET AL., TRENDS IN DEATH ASSOCIATED WITH ABUSE OF VOLATILE SUBSTANCES 1971-2006. Serie: REPORTS, Londres, ST GEORGE'S UNIVERSITY OF LONDON, 2008, 57 p.
Ref. 153472
Vị trí: SIIS Archivo
Palabras clave:
Datos estadísticos, Drogodependencias, Efectos, Historia, Inhalantes, Mortalidad, Muerte, Tendencias, Reino Unido
Bài tóm tắt:
Aunque minoritario, los inhalables (gases emanados de combustibles, aerosoles, pegamentos o productos disolventes) también son utilizados para alterar la conciencia, y su uso se circunscribe principalmente a un consumo experimental durante la primera adolescencia o un consumo más intenso y prolongado entre grupos sociales muy marginalizados o asociado a suicidios. Según la encuesta escolar ESPAD correspondiente a 2007 (véase la reseña completa en la sección de estudios de este mismo boletín), la prevalencia del consumo de inhalables entre las y los adolescentes europeos se sitúa en el 9% a lo largo de la vida, el 5% en el último año y el 2% el último mes. Por países, en Chipre, Malta o Eslovenia la prevalencia ronda el 16%, mientras que en Bulgaria, Lituania o España se aproxima al 3%. Esta baja prevalencia puede explicar, hasta cierto punto, la escasez de investigaciones que se publican en torno a este tema. Una de las más interesantes, por su carácter longitudinal, es el informe que cada año recoge las muertes asociadas a esta práctica en el Reino Unido, único país de la Unión Europea que, junto con España, recopila información estadística al respecto. De acuerdo con las cifras de la última edición del estudio, en 2006 allí hubo 49 defunciones vinculadas al uso de sustancias volátiles (sea por pruebas toxicológicas o evidencias circunstanciales), lo que confirma la tendencia a la baja iniciada en 1992 y eleva a 2.247 las contabilizados desde 1971. La edad media de los fallecidos fue de 18 años, con un rango intercuartil de 15 a 24 años, y en 2006 se observa un claro aumento de casos entre las personas mayores de 29 años. Un cuarto de ellas eran mujeres, una proporción se ha ido incrementando desde 1983. La mayoría de defunciones (70%) se relacionaron con el consumo de butano (incluido el que contienen los aerosoles). Además, de las 49 muertes, diez se consideraron suicidios.