DECONCENTRATION AND SOCIAL CAPITAL: CONTRADICTIONS OF A POVERTY ALLEVIATION POLICY

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GREENBAUM, S., ET AL., DECONCENTRATION AND SOCIAL CAPITAL: CONTRADICTIONS OF A POVERTY ALLEVIATION POLICY. JOURNAL OF POVERTY, Vol. 12, no. 2 (2008), p. 201-228.
Ref. 152815
Location: SIIS R.1332 Archivo
Palabras clave:
Barrios, Calidad de vida, Crítica, Distribución geográfica, Experiencias, Inclusión social, Pobreza, Relaciones sociales, Vivienda, EE.UU.
Abstract:
La concentración de personas con bajos ingresos en zonas urbanas deprimidas favorece la transmisión intergeneracional de la pobreza. Así lo defiende, al menos, cierta corriente de estudios sociales, argumentando que la homogamia de estos barrios implica redes sociales con escaso potencial para ofrecer mejoras de empleo y formación, y falta de referentes positivos para la juventud. Apoyándose en estas teorías, en los últimos quince años las autoridades estadounidenses han destinado alrededor de 6.000 millones de dólares a programas de desconcentración urbana, que pasan por destruir viviendas públicas en áreas degradadas y recolocar a los antiguos residentes con el fin de multiplicar sus oportunidades. Sin embargo, después de analizar durante cinco años las consecuencias de un programa de realojo en dos barrios de Tampa (Florida), las autoras de esta investigación cuestionan la utilidad de este tipo de medidas. A tenor de las entrevistas realizadas, los nuevos vecinos perdieron calidad de vida, con alquileres más altos, menor accesibilidad al transporte público, peores viviendas (en algunos casos), redes sociales más débiles, pérdida del sentido de comunidad y escasas relaciones con los vecinos del barrio de acogida. Éstos, por su parte, se quejaban de devaluación de sus propiedades y mayor inseguridad ciudadana. El artículo señala también cómo la falta de recursos para jóvenes y las medidas de seguridad impuestas por los residentes más antiguos impulsaron la criminalización de ese grupo etario. Las autoras concluyen que la pobreza no desaparece con el simple traslado de los grupos sociales menos favorecidos, y que este tipo de políticas urbanísticas acaban perjudicando a los mismos jóvenes a quienes dicen proteger. En este sentido, piden que las políticas de vivienda se corrijan a la luz de sus resultados y abogan por superar la concepción de la pobreza como una enfermedad, una idea que, a su juicio, inspira las prácticas analizadas.