THE ETHICS OF HARM REDUCTION
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KLEINIG, J., THE ETHICS OF HARM REDUCTION. SUBSTANCE USE AND MISUSE, Vol. 43, no. 1 (2008), p. 1-16.
Ref.
151996
配架場所:
SIIS R.830 Archivo
Palabras clave:
Crítica, Drogodependencias, Ética, Reducción de daños
Crítica, Drogodependencias, Ética, Reducción de daños
抄録:
Las cuestiones éticas implícitas en las políticas de reducción de daños son el objeto de este estudio desarrollado en Australia y Estados Unidos, países donde provocan una gran controversia. El autor rebate en este estudio las razones éticas más comunes aducidas por los detractores de estas políticas, y lo hace con ejemplos visibles de estrategias ya aceptadas socialmente, como la obligatoriedad de conducir con el cinturón de seguridad o el casco, la prohibición de fumar en edificios públicos o el reparto de preservativos en institutos o cárceles. Para Kleinig, la desproporción entre el riesgo de una práctica y el daño que puede ocasionar –sea éste individual o social– es lo que convierte a las estrategias de reducción de daños en socialmente legítimas, y asimismo puede proporcionar un enfoque objetivo o un acercamiento neutral a esas conductas dañinas y/o socialmente reprobables. Las cuestión de la neutralidad ocupa un amplio capítulo del artículo, en el cual argumenta que la reducción de daños puede ser tomada como un conjunto de estrategias puramente tecnocráticas, dirigidas exclusivamente a la consecución de un fin: evitar los daños. En este sentido serán siempre beneficiosas. Pero a pesar de su eficacia y efectividad, que el propio autor admite, considera que la dimensión ética nunca desaparece. Así, en la última parte de su estudio, escoge cuatro de los desafíos éticos que plantea la reducción de daños –sobre todo en relación a las drogas ilícitas– y analiza las condiciones de los programas y el carácter obligatorio o voluntario de las posibles estrategias, sin perder nunca de vista la dimensión humana de todo ello.
Las cuestiones éticas implícitas en las políticas de reducción de daños son el objeto de este estudio desarrollado en Australia y Estados Unidos, países donde provocan una gran controversia. El autor rebate en este estudio las razones éticas más comunes aducidas por los detractores de estas políticas, y lo hace con ejemplos visibles de estrategias ya aceptadas socialmente, como la obligatoriedad de conducir con el cinturón de seguridad o el casco, la prohibición de fumar en edificios públicos o el reparto de preservativos en institutos o cárceles. Para Kleinig, la desproporción entre el riesgo de una práctica y el daño que puede ocasionar –sea éste individual o social– es lo que convierte a las estrategias de reducción de daños en socialmente legítimas, y asimismo puede proporcionar un enfoque objetivo o un acercamiento neutral a esas conductas dañinas y/o socialmente reprobables. Las cuestión de la neutralidad ocupa un amplio capítulo del artículo, en el cual argumenta que la reducción de daños puede ser tomada como un conjunto de estrategias puramente tecnocráticas, dirigidas exclusivamente a la consecución de un fin: evitar los daños. En este sentido serán siempre beneficiosas. Pero a pesar de su eficacia y efectividad, que el propio autor admite, considera que la dimensión ética nunca desaparece. Así, en la última parte de su estudio, escoge cuatro de los desafíos éticos que plantea la reducción de daños –sobre todo en relación a las drogas ilícitas– y analiza las condiciones de los programas y el carácter obligatorio o voluntario de las posibles estrategias, sin perder nunca de vista la dimensión humana de todo ello.
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