LOS TRES GRANDES RETOS DEL ESTADO DEL BIENESTAR
Saved in:
ESPING-ANDERSEN, G., PALIER, B., LOS TRES GRANDES RETOS DEL ESTADO DEL BIENESTAR. BARCELONA, ARIEL, 2010, 126 p.
Ref.
151899
位置:
DFA 63.83 61.423 Archivo
Palabras clave:
Conciliación, Crítica, Distribución de riqueza, Envejecimiento demográfico, Estado social, Gasto social, Igualdad de oportunidades, Inclusión laboral, Jubilación, Mujer, Pensiones, Personas mayores, Personas mayores activas, Pobreza, Política familiar, Política social, Protección social, Solidaridad intergeneracional
Conciliación, Crítica, Distribución de riqueza, Envejecimiento demográfico, Estado social, Gasto social, Igualdad de oportunidades, Inclusión laboral, Jubilación, Mujer, Pensiones, Personas mayores, Personas mayores activas, Pobreza, Política familiar, Política social, Protección social, Solidaridad intergeneracional
Abstract:
La protección social no es una carga. El gasto social no debería ser concebido como un coste que entorpece el crecimiento económico, sino como una inversión de futuro para una mayor cohesión social y una mejor transición hacia un nuevo modelo de economía. Ésta es la tesis del sociólogo Gøsta Esping-Andersen, que en este reciente ensayo vuelve a enfrentarse a las voces que exigen una contención, cuando no una reducción, de los costes sociales. El autor propone tres lecciones fundamentales para la supervivencia del Estado Social. En primer lugar, hay que llevar hasta sus últimas consecuencias la revolución de la mujer, de modo que cualquiera de ellas tenga la opción de salir del ámbito doméstico y acceder a un puesto de trabajo de calidad. En segundo término, es preciso que los hijos e hijas de estas mujeres puedan acceder a una red de atención suficiente mientras ellas desarrollan esta actividad profesional. Por último, para hacer frente a los desafíos del envejecimiento demográfico, Esping-Andersen es tajante: será necesario trabajar durante más tiempo, retrasando la edad de jubilación.
La protección social no es una carga. El gasto social no debería ser concebido como un coste que entorpece el crecimiento económico, sino como una inversión de futuro para una mayor cohesión social y una mejor transición hacia un nuevo modelo de economía. Ésta es la tesis del sociólogo Gøsta Esping-Andersen, que en este reciente ensayo vuelve a enfrentarse a las voces que exigen una contención, cuando no una reducción, de los costes sociales. El autor propone tres lecciones fundamentales para la supervivencia del Estado Social. En primer lugar, hay que llevar hasta sus últimas consecuencias la revolución de la mujer, de modo que cualquiera de ellas tenga la opción de salir del ámbito doméstico y acceder a un puesto de trabajo de calidad. En segundo término, es preciso que los hijos e hijas de estas mujeres puedan acceder a una red de atención suficiente mientras ellas desarrollan esta actividad profesional. Por último, para hacer frente a los desafíos del envejecimiento demográfico, Esping-Andersen es tajante: será necesario trabajar durante más tiempo, retrasando la edad de jubilación.