SEXUAL ORIENTATION AND ADOLESCENT SUBSTANCE USE: A META ANALYSIS AND METHODOLOGICAL REVIEW
Wedi'i Gadw mewn:
MARSHAL, M.P., ET AL., SEXUAL ORIENTATION AND ADOLESCENT SUBSTANCE USE: A META ANALYSIS AND METHODOLOGICAL REVIEW. ADDICTION, Vol. 103, no. 4 (2008), p. 546-556.
Ref.
151833
Lleoliad:
SIIS R.696 Archivo
Palabras clave:
Adolescentes, Drogodependencias, Efectos, Factor de riesgo, LGBT, Juventud, Literatura científica, Minorías
Adolescentes, Drogodependencias, Efectos, Factor de riesgo, LGBT, Juventud, Literatura científica, Minorías
Crynodeb:
Numerosos estudios han mostrado que la prevalencia del consumo de drogas y de los problemas derivados de éste es más alta entre gais, lesbianas y bisexuales (GLB) que en el conjunto de la población. Sin embargo, aunque hay indicios de que ese consumo puede originarse durante la adolescencia, se ha investigado muy poco en ese período del ciclo vital. Este artículo pretende indagar en esta línea, a través de un metaanálisis de la literatura publicada. En concreto, los autores se plantean dos preguntas. En primer lugar, si los y las adolescentes pertenecientes a minorías sexuales tienen más riesgo de usar y abusar de las drogas que los heterosexuales. Además, quieren saber cómo inciden en ello el modo en que los distintos estudios definen al colectivo GLB, la manera en que reúne a las personas que integran las muestras, el género de éstas, la condición de bisexual y el país de origen del estudio. De acuerdo con las 18 investigaciones revisadas, el uso de drogas entre los adolescentes GLB es, de media, un 190% más alto que entre los adolescentes heterosexuales, pero esa relación está influida por las variables criterio antes señaladas. Según éstas, el nexo entre orientación sexual y consumo en la población adolescente es mayor en los estudios que clasifican a sus participantes por autoidentificación, en aquellos realizados con muestras escolares y en los elaborados fuera de Estados Unidos. Mujeres y bisexuales presentan también mayor prevalencia de consumos. Visto el exiguo número de trabajos realizados y sus muchas limitaciones metodológicas, los autores del artículo reclaman más estudios sobre esta cuestión, pues la mera opción sexual, por sí sola, resulta insuficiente para explicar las mayores tasas de prevalencia. En un plano más práctico, solicitan que los profesionales de la salud –tanto en atención primaria como en la especializada en drogodependencias– pregunten sistemáticamente a sus pacientes por su orientación sexual e identidad de género, con el fin de optimizar la detección del consumo y la implementación del tratamiento.
Numerosos estudios han mostrado que la prevalencia del consumo de drogas y de los problemas derivados de éste es más alta entre gais, lesbianas y bisexuales (GLB) que en el conjunto de la población. Sin embargo, aunque hay indicios de que ese consumo puede originarse durante la adolescencia, se ha investigado muy poco en ese período del ciclo vital. Este artículo pretende indagar en esta línea, a través de un metaanálisis de la literatura publicada. En concreto, los autores se plantean dos preguntas. En primer lugar, si los y las adolescentes pertenecientes a minorías sexuales tienen más riesgo de usar y abusar de las drogas que los heterosexuales. Además, quieren saber cómo inciden en ello el modo en que los distintos estudios definen al colectivo GLB, la manera en que reúne a las personas que integran las muestras, el género de éstas, la condición de bisexual y el país de origen del estudio. De acuerdo con las 18 investigaciones revisadas, el uso de drogas entre los adolescentes GLB es, de media, un 190% más alto que entre los adolescentes heterosexuales, pero esa relación está influida por las variables criterio antes señaladas. Según éstas, el nexo entre orientación sexual y consumo en la población adolescente es mayor en los estudios que clasifican a sus participantes por autoidentificación, en aquellos realizados con muestras escolares y en los elaborados fuera de Estados Unidos. Mujeres y bisexuales presentan también mayor prevalencia de consumos. Visto el exiguo número de trabajos realizados y sus muchas limitaciones metodológicas, los autores del artículo reclaman más estudios sobre esta cuestión, pues la mera opción sexual, por sí sola, resulta insuficiente para explicar las mayores tasas de prevalencia. En un plano más práctico, solicitan que los profesionales de la salud –tanto en atención primaria como en la especializada en drogodependencias– pregunten sistemáticamente a sus pacientes por su orientación sexual e identidad de género, con el fin de optimizar la detección del consumo y la implementación del tratamiento.