LIQUID SOCIAL WORK: WELFARE INTERVENTIONS AS MOBILE PRACTICES
I tiakina i:
FERGUSON, H., LIQUID SOCIAL WORK: WELFARE INTERVENTIONS AS MOBILE PRACTICES. BRITISH JOURNAL OF SOCIAL WORK, Vol. 38, no. 3 (2008), p. 561-579.
Ref.
151790
Tauwāhi:
SIIS R.717 Archivo
Palabras clave:
Atención domiciliaria, Burocracia, Movilidad, Nuevas tecnologías, Perfil profesional, Teoría, Trabajo social
Atención domiciliaria, Burocracia, Movilidad, Nuevas tecnologías, Perfil profesional, Teoría, Trabajo social
Whakarāpopotonga:
Las religiones y las teorías filosóficas clásicas parecen haber perdido la capacidad de explicar el mundo en que vivimos. Pero el ser humano sigue necesitando comprender lo que sucede a su alrededor y, por ello, en las últimas décadas han sido numerosos los autores que se han aventurado a proponer nuevas maneras de ver la realidad. Éste es el caso de los sociólogos Mimi Sheller y John Urry, que con su “paradigma de la movilidad” pretenden reivindicar el movimiento, la corporeidad y el tránsito entre lo público y lo privado como conceptos desde los que entender la vida social. El presente artículo trata de aplicar esta visión al trabajo social. Mediante el estudio de tres ámbitos centrales en la práctica profesional –la visita domiciliaria, el desplazamiento en coche y la oficina–, su autor pretende redefinir el trabajo social en términos de “intervenciones fluidas” y “corrientes no lineales de energía, poder, acción, movimiento y resonancias”. El uso de estas metáforas permitirá, en su opinión, dar cuenta de los aspectos creativos, impredecibles e irracionales del trabajo social, así como generar informes más cercanos a lo que las prácticas son, al modo en que las perciben usuarios y profesionales, y a los riesgos y oportunidades que implican.
Las religiones y las teorías filosóficas clásicas parecen haber perdido la capacidad de explicar el mundo en que vivimos. Pero el ser humano sigue necesitando comprender lo que sucede a su alrededor y, por ello, en las últimas décadas han sido numerosos los autores que se han aventurado a proponer nuevas maneras de ver la realidad. Éste es el caso de los sociólogos Mimi Sheller y John Urry, que con su “paradigma de la movilidad” pretenden reivindicar el movimiento, la corporeidad y el tránsito entre lo público y lo privado como conceptos desde los que entender la vida social. El presente artículo trata de aplicar esta visión al trabajo social. Mediante el estudio de tres ámbitos centrales en la práctica profesional –la visita domiciliaria, el desplazamiento en coche y la oficina–, su autor pretende redefinir el trabajo social en términos de “intervenciones fluidas” y “corrientes no lineales de energía, poder, acción, movimiento y resonancias”. El uso de estas metáforas permitirá, en su opinión, dar cuenta de los aspectos creativos, impredecibles e irracionales del trabajo social, así como generar informes más cercanos a lo que las prácticas son, al modo en que las perciben usuarios y profesionales, y a los riesgos y oportunidades que implican.