SUBSTITUTION ET REINCARCERATION. ELEMENTS D'ANALYSE D'UNE RELATION COMPLEXE
Gorde:
OBRADOVIC, I., ET AL., SUBSTITUTION ET REINCARCERATION. ELEMENTS D'ANALYSE D'UNE RELATION COMPLEXE. TENDANCES. OBSERVATOIRE FRANÇAIS DES DROGUES ET DES TOXICOMANIES, no. 57 (2007), p. 4.
Erref.
150748
Kokapena:
SIIS R.1612 Archivo Depósito (157)
Hitz-gakoak:
Características usuario, Datos estadísticos, Delincuencia, Drogodependencias, Factor de riesgo, Heroína, Opiáceos, Prisión, Programas de mantenimiento, Recaída, Tratamiento, Francia
Características usuario, Datos estadísticos, Delincuencia, Drogodependencias, Factor de riesgo, Heroína, Opiáceos, Prisión, Programas de mantenimiento, Recaída, Tratamiento, Francia
Laburpena:
Los efectos positivos de los programas de sustitución de opiáceos (PSO) son bien conocidos (reducción de morbilidad, menor índice de sobredosis, reducción de prácticas de riesgo, mejora del acceso a servicios de salud generales), pero su implantación en el medio penitenciario, en países como Francia, no se ha generalizado. Son escasos, además, los estudios que han evaluado el impacto de estos dispositivos de tratamiento en prisión, a pesar de que una de cada diez personas detenidas asegura haber consumido opiáceos en los 12 meses anteriores a la detención (7 veces más que la población general). Este estudio epidemiológico del Observatorio Francés de las Drogas y las Toxicomanías tiene por objeto analizar la correlación entre la entrada en un tratamiento de sustitución prescrito al ingreso en prisión y el reingreso carcelario en el curso de los 24 meses siguientes. Los resultados no resultan concluyentes a la hora de establecer un nexo entre estos programas y la probabilidad de volver a ingresar en prisión. Los autores sugieren que ello se debe –y esta es la aportación principal del estudio– a la existencia de unas diferencias muy marcadas entre las características de los dependientes a opiáceos que ingresan en un PSO respecto de los que no lo hacen. Las personas que ingresan en uno de estos programas cuentan con una trayectoria penal más ‘grave’ –mayores condenas, edad más temprana en la primera detención– y un estado de salud más deteriorado –prevalencia de comorbilidad psiquiátrica, episodios de sobredosis, mayor índice de hospitalizaciones, más incidencia de enfermedades virícas, intentos de suicidio–. Esta mayor fragilidad debe ser tenida en cuenta, recomiendan los autores, a la hora de atender a este colectivo antes, durante y después del periodo de encarcelamiento.
Los efectos positivos de los programas de sustitución de opiáceos (PSO) son bien conocidos (reducción de morbilidad, menor índice de sobredosis, reducción de prácticas de riesgo, mejora del acceso a servicios de salud generales), pero su implantación en el medio penitenciario, en países como Francia, no se ha generalizado. Son escasos, además, los estudios que han evaluado el impacto de estos dispositivos de tratamiento en prisión, a pesar de que una de cada diez personas detenidas asegura haber consumido opiáceos en los 12 meses anteriores a la detención (7 veces más que la población general). Este estudio epidemiológico del Observatorio Francés de las Drogas y las Toxicomanías tiene por objeto analizar la correlación entre la entrada en un tratamiento de sustitución prescrito al ingreso en prisión y el reingreso carcelario en el curso de los 24 meses siguientes. Los resultados no resultan concluyentes a la hora de establecer un nexo entre estos programas y la probabilidad de volver a ingresar en prisión. Los autores sugieren que ello se debe –y esta es la aportación principal del estudio– a la existencia de unas diferencias muy marcadas entre las características de los dependientes a opiáceos que ingresan en un PSO respecto de los que no lo hacen. Las personas que ingresan en uno de estos programas cuentan con una trayectoria penal más ‘grave’ –mayores condenas, edad más temprana en la primera detención– y un estado de salud más deteriorado –prevalencia de comorbilidad psiquiátrica, episodios de sobredosis, mayor índice de hospitalizaciones, más incidencia de enfermedades virícas, intentos de suicidio–. Esta mayor fragilidad debe ser tenida en cuenta, recomiendan los autores, a la hora de atender a este colectivo antes, durante y después del periodo de encarcelamiento.