LA SALUD MENTAL EN LAS SEGUNDAS GENERACIONES DE EMIGRANTES
Guardat en:
MARSET, M., LA SALUD MENTAL EN LAS SEGUNDAS GENERACIONES DE EMIGRANTES. NORTE DE SALUD MENTAL, Vol. 7, no. 30 (2008), p. 22-31.
Ref.
150244
Localització:
SIIS DD R.1493 Archivo
Palabras clave:
Enfermedades mentales, Migración, Minorías, Salud mental, Trastornos psicológicos
Enfermedades mentales, Migración, Minorías, Salud mental, Trastornos psicológicos
Resum:
La emigración aparece en la vida de una persona como una situación susceptible de generar trastornos psiquiátricos. Pero emigración no es sinónimo de patología mental. La emigración representa, eso sí, un estado de fragilidad psicológica, fuente de estrés susceptible de provocar desequilibrios psicológicos o conflicto social. Las segundas generaciones de emigrantes que son los hijos de los que abandonaron el país de origen encuentran de una manera específica dificultades de integración debido a la imposibilidad de identificarse completamente a los valores culturales de un país ya sea el de origen o el de acogida. Este integra aspectos parciales de las dos. La actitud que adopte el emigrante ante su nueva situación repercutirá sobre la salud mental de las segundas generaciones sobretodo si este proceso amenaza su integridad física y/o psicológica. Desde esta perspectiva distinguimos dos tipos de actitudes que el emigrante puede adoptar como trastorno adaptativo frente a la situación de stress que puede representar la emigración para él y para su familia: la sobre integración en el país de acogida y la sobre–identificación a los valores de la cultura de origen. Las segundas generaciones de emigrantes se muestran psicológicamente vulnerables en el proceso de integración de las dos identidades a través de los medios de socialización natural que influyen en su educación y en el desarrollo de su personalidad: la familia, la escuela y la sociedad. La interacción entre las mismas va a favorecer el desarrollo de una identidad integrada o va a ser fuente de estrés que desemboque en conflicto social y/o en enfermedad mental, cualquiera que sean sus manifestaciones. Se propone un enfoque transcultural a la hora de abordar la enfermedad mental del emigrante de segunda generación tanto desde su comprensión como desde la intervención psiquiátrica y psicoterapéutica con el fín de mejorar su proceso de integración en el país de acogida sin necesidad de que esto signifique una ruptura con su cultura de origen.
La emigración aparece en la vida de una persona como una situación susceptible de generar trastornos psiquiátricos. Pero emigración no es sinónimo de patología mental. La emigración representa, eso sí, un estado de fragilidad psicológica, fuente de estrés susceptible de provocar desequilibrios psicológicos o conflicto social. Las segundas generaciones de emigrantes que son los hijos de los que abandonaron el país de origen encuentran de una manera específica dificultades de integración debido a la imposibilidad de identificarse completamente a los valores culturales de un país ya sea el de origen o el de acogida. Este integra aspectos parciales de las dos. La actitud que adopte el emigrante ante su nueva situación repercutirá sobre la salud mental de las segundas generaciones sobretodo si este proceso amenaza su integridad física y/o psicológica. Desde esta perspectiva distinguimos dos tipos de actitudes que el emigrante puede adoptar como trastorno adaptativo frente a la situación de stress que puede representar la emigración para él y para su familia: la sobre integración en el país de acogida y la sobre–identificación a los valores de la cultura de origen. Las segundas generaciones de emigrantes se muestran psicológicamente vulnerables en el proceso de integración de las dos identidades a través de los medios de socialización natural que influyen en su educación y en el desarrollo de su personalidad: la familia, la escuela y la sociedad. La interacción entre las mismas va a favorecer el desarrollo de una identidad integrada o va a ser fuente de estrés que desemboque en conflicto social y/o en enfermedad mental, cualquiera que sean sus manifestaciones. Se propone un enfoque transcultural a la hora de abordar la enfermedad mental del emigrante de segunda generación tanto desde su comprensión como desde la intervención psiquiátrica y psicoterapéutica con el fín de mejorar su proceso de integración en el país de acogida sin necesidad de que esto signifique una ruptura con su cultura de origen.
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