THE EFFECTIVENESS OF INCARCERATION-BASED DRUG TREATMENT ON CRIMINAL BEHAVIOR
Gardado en:
MITCHELL, O., ET AL., THE EFFECTIVENESS OF INCARCERATION-BASED DRUG TREATMENT ON CRIMINAL BEHAVIOR. [s.l.], THE CAMPBELL COLLABORATION CRIMINAL JUSTICE REVIEW GROUP, 2006, 61 p.
Ref.
148849
Localización:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Comunidades terapéuticas, Delincuencia, Drogodependencias, Efectos, Evaluación de servicios, Prisión, Programas de desintoxicación, Programas de mantenimiento, Reducción de daños
Comunidades terapéuticas, Delincuencia, Drogodependencias, Efectos, Evaluación de servicios, Prisión, Programas de desintoxicación, Programas de mantenimiento, Reducción de daños
Resumo:
Es bien sabido que las personas drogodependientes constituyen un grupo sobrerepresentado entre la población penitenciaria. Por otro lado, se sabe que los problemas de adicción dificultan la reinserción de los ex reclusos. Estos motivos y el hecho de que los presos (supuestamente) no tienen fácil acceso a las drogas hacen que el interés por implantar programas de tratamiento en el medio penitenciario sea grande. Sin embargo, aunque ese entorno puede parecer el lugar idóneo para actividades de rehabilitación, escasean los estudios que evalúen la eficacia de los programas de tratamiento en centros carcelarios. Por ello, los autores de este informe han decidido realizar un estudio comparativo entre tres diferentes modalidades de tratamiento: campamentos de tratamiento (boot camps); comunidades terapéuticas y programas de mantenimiento. Para cumplir con este objetivo, se analizó la literatura sobre evaluaciones experimentales de intervenciones realizadas entre 1980 y 2004 con personas reclusas en centros penitenciarios o en centros para menores infractores. El éxito de los programas se midió mediante el índice de reincidencia en el consumo de sustancias y en las actividades ilegales después de la puesta en libertad. Los resultados de la investigación demuestran que no existe ninguna evidencia de la eficacia de los campamentos. Por su parte, los programas de mantenimiento parecen ayudar a los presos a reducir el consumo de drogas, pero la recaída criminal es algo mayor entre los usuarios de estos programas que entre los presos que no han recibido ningún tratamiento. La única medida de intervención que realmente se ha mostrado eficaz tanto para el abandono de la carrera delictiva como para el cese del consumo de drogas es la alternativa ofrecida por las comunidades terapéuticas. Este hecho se debe, según los autores, al enfoque integral que adoptan estas comunidades, que aborda con éxito la múltiple problemática que afecta a los reclusos. No obstante, subrayan los autores, la intervención terapéutica en comunidades debe ser completada por un seguimiento, ya que el acompañamiento posterior se ha mostrado como un elemento crucial para el resultado final de la terapia.
Es bien sabido que las personas drogodependientes constituyen un grupo sobrerepresentado entre la población penitenciaria. Por otro lado, se sabe que los problemas de adicción dificultan la reinserción de los ex reclusos. Estos motivos y el hecho de que los presos (supuestamente) no tienen fácil acceso a las drogas hacen que el interés por implantar programas de tratamiento en el medio penitenciario sea grande. Sin embargo, aunque ese entorno puede parecer el lugar idóneo para actividades de rehabilitación, escasean los estudios que evalúen la eficacia de los programas de tratamiento en centros carcelarios. Por ello, los autores de este informe han decidido realizar un estudio comparativo entre tres diferentes modalidades de tratamiento: campamentos de tratamiento (boot camps); comunidades terapéuticas y programas de mantenimiento. Para cumplir con este objetivo, se analizó la literatura sobre evaluaciones experimentales de intervenciones realizadas entre 1980 y 2004 con personas reclusas en centros penitenciarios o en centros para menores infractores. El éxito de los programas se midió mediante el índice de reincidencia en el consumo de sustancias y en las actividades ilegales después de la puesta en libertad. Los resultados de la investigación demuestran que no existe ninguna evidencia de la eficacia de los campamentos. Por su parte, los programas de mantenimiento parecen ayudar a los presos a reducir el consumo de drogas, pero la recaída criminal es algo mayor entre los usuarios de estos programas que entre los presos que no han recibido ningún tratamiento. La única medida de intervención que realmente se ha mostrado eficaz tanto para el abandono de la carrera delictiva como para el cese del consumo de drogas es la alternativa ofrecida por las comunidades terapéuticas. Este hecho se debe, según los autores, al enfoque integral que adoptan estas comunidades, que aborda con éxito la múltiple problemática que afecta a los reclusos. No obstante, subrayan los autores, la intervención terapéutica en comunidades debe ser completada por un seguimiento, ya que el acompañamiento posterior se ha mostrado como un elemento crucial para el resultado final de la terapia.