ADICCIONES Y CONTEXTO SOCIOCULTURAL: PERSPECTIVAS PSICOSOCIOLOGICAS CRITICAS
Saved in:
OVEJERO, A., ADICCIONES Y CONTEXTO SOCIOCULTURAL: PERSPECTIVAS PSICOSOCIOLOGICAS CRITICAS. REVISTA ESPAÑOLA DE DROGODEPENDENCIAS, Vol. 32, no. 3 (2007), p. 292-309.
Ref.
148472
Sted:
SIIS R.605 Archivo
Palabras clave:
Acción contra las drogodependencias, Campañas, Drogodependencias, Juventud, Teoría
Acción contra las drogodependencias, Campañas, Drogodependencias, Juventud, Teoría
Abstract:
Para comprender por qué un cierto consumo de un determinado tipo de droga, por una clase muy concreta de personas, en un contexto particular puede ser tildado de beneficioso o de perjudicial se hace necesario aprehender el contexto sociocultural en que dicho consumo tiene lugar. Es decir, el fenómeno social de las drogodependencias no constituye sólo, ni primeramente, un asunto de salud, sino un asunto político, económico y moral, pues las drogodependencias se definen como un problema de salud pública. Bajo estas premisas, el autor de este artículo –enmarcado en un monográfico sobre personalidad y consumo de drogas publicado en la Revista Española de Drogodependencias–, considera clave tener presente el contexto psicosocial en el que un sujeto decide consumir una sustancia psicoactiva para conseguir que una campaña de prevención o abandono de las drogodependencias resulte eficaz. Sin negar el riesgo que el consumo desaforado de sustancias adictivas supone para la salud, el autor advierte que dicho problema está siendo utilizado políticamente, convirtiendo en un peligro y hasta en un enemigo lo que no lo es, con fines de control social. En consecuencia, se empeora la situación, dado que un problema de salud, el de la adicción a las drogas, pasa a ser considerado también un problema social. De hecho, a menudo, las normativas sobre la droga se dirigen más contra los toxicómanos (a veces con la excusa de proteger su salud) que contra las sustancias adictivas. El autor cuestiona quién define los criterios que determinan qué drogas son peligrosas y en qué dosis, así como las circunstancias en que su consumo resulta o no asumible y hasta defendible. Finalmente, se pregunta por el profundo cambio social acaecido a lo largo de las últimas décadas del siglo XX, en las que los problemas relacionados con el consumo de drogas (sobredosis, muertes, enfermedades, robos) han aumentado de forma alarmante. Quizá la respuesta, apunta Ovejero, haya que buscarla en el fuerte individualismo, la necesidad de pertenencia, y la búsqueda del beneficio inmediato a cualquier coste, rasgos que caracterizan la posmodernidad.
Para comprender por qué un cierto consumo de un determinado tipo de droga, por una clase muy concreta de personas, en un contexto particular puede ser tildado de beneficioso o de perjudicial se hace necesario aprehender el contexto sociocultural en que dicho consumo tiene lugar. Es decir, el fenómeno social de las drogodependencias no constituye sólo, ni primeramente, un asunto de salud, sino un asunto político, económico y moral, pues las drogodependencias se definen como un problema de salud pública. Bajo estas premisas, el autor de este artículo –enmarcado en un monográfico sobre personalidad y consumo de drogas publicado en la Revista Española de Drogodependencias–, considera clave tener presente el contexto psicosocial en el que un sujeto decide consumir una sustancia psicoactiva para conseguir que una campaña de prevención o abandono de las drogodependencias resulte eficaz. Sin negar el riesgo que el consumo desaforado de sustancias adictivas supone para la salud, el autor advierte que dicho problema está siendo utilizado políticamente, convirtiendo en un peligro y hasta en un enemigo lo que no lo es, con fines de control social. En consecuencia, se empeora la situación, dado que un problema de salud, el de la adicción a las drogas, pasa a ser considerado también un problema social. De hecho, a menudo, las normativas sobre la droga se dirigen más contra los toxicómanos (a veces con la excusa de proteger su salud) que contra las sustancias adictivas. El autor cuestiona quién define los criterios que determinan qué drogas son peligrosas y en qué dosis, así como las circunstancias en que su consumo resulta o no asumible y hasta defendible. Finalmente, se pregunta por el profundo cambio social acaecido a lo largo de las últimas décadas del siglo XX, en las que los problemas relacionados con el consumo de drogas (sobredosis, muertes, enfermedades, robos) han aumentado de forma alarmante. Quizá la respuesta, apunta Ovejero, haya que buscarla en el fuerte individualismo, la necesidad de pertenencia, y la búsqueda del beneficio inmediato a cualquier coste, rasgos que caracterizan la posmodernidad.