SUBSTANCE ABUSE. EN: HANDBOOK OF GERONTOLOGY. EVIDENCE-BASED APPROACHES TO THEORY, PRACTICE AND POLICY
Saved in:
ROWAN, N.L., FAUL, A.C., SUBSTANCE ABUSE. EN: HANDBOOK OF GERONTOLOGY. EVIDENCE-BASED APPROACHES TO THEORY, PRACTICE AND POLICY. WEST SUSSEX, JOHN WILEY & SONS, 2007, 309-332 p.
Ref.
147913
Location:
SIIS 13.315
Palabras clave:
Detección, Diagnóstico, Drogodependencias, Intervención, Personas mayores, Programas de desintoxicación, Recomendaciones, Tratamiento
Detección, Diagnóstico, Drogodependencias, Intervención, Personas mayores, Programas de desintoxicación, Recomendaciones, Tratamiento
Abstract:
Teniendo en cuenta que la población anciana actual presenta una actitud más liberal hacia las drogas que la de generaciones pasadas, cabe suponer que la incidencia de las drogas en este colectivo se incrementará durante los próximos años. Si a esto se añade lo que sabemos sobre el envejecimiento demográfico galopante (para 2050, la población mundial de mayores ascenderá a dos billones de personas), queda claro que las drogodependencias constituirán uno de los mayores problemas de salud del futuro. A pesar de la necesidad emergente de indicaciones para planificar los programas de intervención dirigidos a los mayores drogodependientes, escasea la literatura científica en este campo. Este capítulo, que forma parte de un manual dirigido a estudiantes y a profesionales de la gerontología, no puede cubrir por entero ese vacío, pero sirve sin duda, como una muy completa introducción al tema. Los autores del texto explican que los efectos de las drogas en una persona adulta y en una persona mayor son parecidos, pero no iguales, debido, sobre todo, a las diferencias fisiológicas asociadas a la etapa vital de cada cual. Por otro lado, señala el texto, hay otras diferencias significativas a la hora de atender a una persona drogodependientes de la tercera edad, por ejemplo, en cuanto a objetivos y motivación, no sólo como consecuencia de una –en principio– menor esperanza de vida, sino también porque es probable que su consumo se consolidara tiempo atrás. Las respuestas ante las drogodependencias, en forma de desintoxicación y tratamiento, no pueden, por lo tanto, ser las mismas para personas de avanzada edad que para otros consumidores de drogas. Partiendo de las necesidades particulares de este grupo etario, y sin olvidar la existencia de variaciones individuales, los autores revisan la literatura reciente en la materia y presentan una serie de buenas prácticas en la adaptación de los programas y servicios dirigidos a este colectivo.
Teniendo en cuenta que la población anciana actual presenta una actitud más liberal hacia las drogas que la de generaciones pasadas, cabe suponer que la incidencia de las drogas en este colectivo se incrementará durante los próximos años. Si a esto se añade lo que sabemos sobre el envejecimiento demográfico galopante (para 2050, la población mundial de mayores ascenderá a dos billones de personas), queda claro que las drogodependencias constituirán uno de los mayores problemas de salud del futuro. A pesar de la necesidad emergente de indicaciones para planificar los programas de intervención dirigidos a los mayores drogodependientes, escasea la literatura científica en este campo. Este capítulo, que forma parte de un manual dirigido a estudiantes y a profesionales de la gerontología, no puede cubrir por entero ese vacío, pero sirve sin duda, como una muy completa introducción al tema. Los autores del texto explican que los efectos de las drogas en una persona adulta y en una persona mayor son parecidos, pero no iguales, debido, sobre todo, a las diferencias fisiológicas asociadas a la etapa vital de cada cual. Por otro lado, señala el texto, hay otras diferencias significativas a la hora de atender a una persona drogodependientes de la tercera edad, por ejemplo, en cuanto a objetivos y motivación, no sólo como consecuencia de una –en principio– menor esperanza de vida, sino también porque es probable que su consumo se consolidara tiempo atrás. Las respuestas ante las drogodependencias, en forma de desintoxicación y tratamiento, no pueden, por lo tanto, ser las mismas para personas de avanzada edad que para otros consumidores de drogas. Partiendo de las necesidades particulares de este grupo etario, y sin olvidar la existencia de variaciones individuales, los autores revisan la literatura reciente en la materia y presentan una serie de buenas prácticas en la adaptación de los programas y servicios dirigidos a este colectivo.