CONSECUENCIAS ECONOMICAS DEL ESTADO DE BIENESTAR
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MARES, I., CONSECUENCIAS ECONOMICAS DEL ESTADO DE BIENESTAR. REVISTA INTERNACIONAL DE SEGURIDAD SOCIAL, Vol. 60, no. 2-3 (2007), p. 71-90.
Ref.
147314
Хранение:
SIIS R.423 Archivo
Palabras clave:
Economía, Efectos, Estado social, Literatura científica, Política social, Seguridad Social, Universalización, Panorama internacional
Economía, Efectos, Estado social, Literatura científica, Política social, Seguridad Social, Universalización, Panorama internacional
Краткий обзор:
La teoría económica neoclásica propugna una relación negativa entre el desarrollo del Estado del bienestar y el crecimiento económico. Esta teoría predice que el fortalecimiento de los sistemas de prestaciones sociales redunda necesariamente en una falta de incentivos en los trabajadores y que, por tanto, hace que las empresas pierdan competitividad. También defiende que niveles elevados de impuestos disminuyen los incentivos para la inversión de los actores privados y ralentizan así el crecimiento. Este artículo examina la literatura reciente sobre los nexos entre el sector público, el crecimiento económico y el empleo para comprobar si las investigaciones específicas realizadas sobre estas dimensiones confirman o refutan la hipótesis de la teoría neoclásica. La revisión efectuada muestra que las predicciones de una relación negativa entre niveles más elevados de protección social y de crecimiento económico no se han cumplido en la práctica. Los modelos neoclásicos sobre las consecuencias del Estado del bienestar han obviado una gama de externalidades positivas aportadas por los programas sociales que tienen un efecto amortiguador sobre el potencial de crecimiento económico. Entre ellas se encuentran las políticas educativas y otros programas sociales, como la asistencia médica, que han mejorado la competencia laboral de los trabajadores. En cuanto al empleo, el marco económico clásico defiende que los programas sociales aumentan los costos laborales de las empresas y que éstas, a su vez, compensan ese efecto mediante la reducción del empleo. Sin embargo, los estudios empíricos realizados hacen hincapié en el proceso de fijación de los salarios, y observan cómo empleadores y trabajadores negocian no sólo el nivel de aquéllos, sino también la distribución de los gastos ocasionados por las políticas sociales, de forma que una distribución equitativa entre ambos grupos, sumada a la moderación salarial, permite mitigar los efectos adversos en el empleo y conservar las prestaciones en los Estados del bienestar más importantes.
La teoría económica neoclásica propugna una relación negativa entre el desarrollo del Estado del bienestar y el crecimiento económico. Esta teoría predice que el fortalecimiento de los sistemas de prestaciones sociales redunda necesariamente en una falta de incentivos en los trabajadores y que, por tanto, hace que las empresas pierdan competitividad. También defiende que niveles elevados de impuestos disminuyen los incentivos para la inversión de los actores privados y ralentizan así el crecimiento. Este artículo examina la literatura reciente sobre los nexos entre el sector público, el crecimiento económico y el empleo para comprobar si las investigaciones específicas realizadas sobre estas dimensiones confirman o refutan la hipótesis de la teoría neoclásica. La revisión efectuada muestra que las predicciones de una relación negativa entre niveles más elevados de protección social y de crecimiento económico no se han cumplido en la práctica. Los modelos neoclásicos sobre las consecuencias del Estado del bienestar han obviado una gama de externalidades positivas aportadas por los programas sociales que tienen un efecto amortiguador sobre el potencial de crecimiento económico. Entre ellas se encuentran las políticas educativas y otros programas sociales, como la asistencia médica, que han mejorado la competencia laboral de los trabajadores. En cuanto al empleo, el marco económico clásico defiende que los programas sociales aumentan los costos laborales de las empresas y que éstas, a su vez, compensan ese efecto mediante la reducción del empleo. Sin embargo, los estudios empíricos realizados hacen hincapié en el proceso de fijación de los salarios, y observan cómo empleadores y trabajadores negocian no sólo el nivel de aquéllos, sino también la distribución de los gastos ocasionados por las políticas sociales, de forma que una distribución equitativa entre ambos grupos, sumada a la moderación salarial, permite mitigar los efectos adversos en el empleo y conservar las prestaciones en los Estados del bienestar más importantes.