THE WOMEN'S RECOVERY GROUP STUDY: A STAGE I TRIAL OF WOMEN-FOCUSED GROUP THERAPY FOR SUBSTANCE USE DISORDERS VERSUS MIXED-GENDER GROUP DRUG COUNSELING
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GREENFIELD, S.F., ET AL., THE WOMEN'S RECOVERY GROUP STUDY: A STAGE I TRIAL OF WOMEN-FOCUSED GROUP THERAPY FOR SUBSTANCE USE DISORDERS VERSUS MIXED-GENDER GROUP DRUG COUNSELING. DRUG AND ALCOHOL DEPENDENCE, Vol. 90, no. 1 (2007), p. 39-47.
Ref.
147033
Location:
SIIS R.854 Archivo
Palabras clave:
Alcoholismo, Drogodependencias, Estudio comparativo, Mujer, Necesidades especiales, Resultados, Terapia de grupo, Tratamiento
Alcoholismo, Drogodependencias, Estudio comparativo, Mujer, Necesidades especiales, Resultados, Terapia de grupo, Tratamiento
Abstract:
El abuso de sustancias se está convirtiendo en un problema de salud creciente entre la población femenina. No obstante, las diferencias de género han estado poco presentes a la hora de establecer los programas de tratamiento, si bien parecen existir evidencias de que las mujeres responden mejor a los programas de recuperación conformados solamente por mujeres. Haciendo suya esta hipótesis, un equipo de investigación norteamericano ha efectuado un estudio comparativo entre un grupo de terapia mixto y un grupo de terapia formado sólo por mujeres. Se estableció un programa de doce sesiones semanales con una duración de noventa minutos por sesión y se procuró que no hubiera diferencias estadísticas significativas entre las participantes. La mayoría eran mujeres blancas, de mediana edad, de nivel educativo medio-alto y con un diagnóstico de dependencia del alcohol como primera sustancia, aunque algunas de ellas habían desarrollado posteriormente un policonsumo de cannabis, cocaína o estimulantes. Durante la fase de tratamiento, ambos grupos disminuyeron su consumo medio de alcohol y de otras sustancias. En contraste, durante la fase de seguimiento, que se prolongó durante seis meses una vez finalizado el tratamiento, las ratios de las mujeres pertenecientes al grupo específicamente femenino continuaron disminuyendo, mientras que entre las mujeres del grupo mixto se interrumpió esa continuidad. Además, en este último grupo aumentó la media de bebidas por día de consumo tanto en la fase de tratamiento como en la posterior. La satisfacción con el tratamiento fue alta para las mujeres de ambos grupos, pero se alcanzaron puntuaciones más elevadas en esta variable en el grupo específicamente femenino. Los resultados parecen corroborar que las diferencias de género en antecedentes, riesgos, progresión, continuidad o recaídas en el abuso de sustancias resultan lo suficientemente significativas como para que los tratamientos diferenciados tengan más probabilidades de alcanzar éxito.
El abuso de sustancias se está convirtiendo en un problema de salud creciente entre la población femenina. No obstante, las diferencias de género han estado poco presentes a la hora de establecer los programas de tratamiento, si bien parecen existir evidencias de que las mujeres responden mejor a los programas de recuperación conformados solamente por mujeres. Haciendo suya esta hipótesis, un equipo de investigación norteamericano ha efectuado un estudio comparativo entre un grupo de terapia mixto y un grupo de terapia formado sólo por mujeres. Se estableció un programa de doce sesiones semanales con una duración de noventa minutos por sesión y se procuró que no hubiera diferencias estadísticas significativas entre las participantes. La mayoría eran mujeres blancas, de mediana edad, de nivel educativo medio-alto y con un diagnóstico de dependencia del alcohol como primera sustancia, aunque algunas de ellas habían desarrollado posteriormente un policonsumo de cannabis, cocaína o estimulantes. Durante la fase de tratamiento, ambos grupos disminuyeron su consumo medio de alcohol y de otras sustancias. En contraste, durante la fase de seguimiento, que se prolongó durante seis meses una vez finalizado el tratamiento, las ratios de las mujeres pertenecientes al grupo específicamente femenino continuaron disminuyendo, mientras que entre las mujeres del grupo mixto se interrumpió esa continuidad. Además, en este último grupo aumentó la media de bebidas por día de consumo tanto en la fase de tratamiento como en la posterior. La satisfacción con el tratamiento fue alta para las mujeres de ambos grupos, pero se alcanzaron puntuaciones más elevadas en esta variable en el grupo específicamente femenino. Los resultados parecen corroborar que las diferencias de género en antecedentes, riesgos, progresión, continuidad o recaídas en el abuso de sustancias resultan lo suficientemente significativas como para que los tratamientos diferenciados tengan más probabilidades de alcanzar éxito.
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