MENTAL HEALTH AND SMOKING. EN: WHY PEOPLE SMOKE. MULTIPLE MOTIVES APPROACH TO TOBACCO DEPENDENCE

Shranjeno v:
HOLM, B., MENTAL HEALTH AND SMOKING. EN: WHY PEOPLE SMOKE. MULTIPLE MOTIVES APPROACH TO TOBACCO DEPENDENCE. BRUSELAS, EUROPEAN NETWORK FOR SMOKING PREVENTION, 2007, 45-61 p.
Ref. 146910
Lokacija: SIIS D17.2.24
Palabras clave:
Diagnóstico dual, Drogodependencias, Efectos, Enfermedades mentales, Factor de riesgo, Tabaco, Tabaquismo
Abstract:
Investigaciones recientes demuestran que la relación entre tabaquismo y enfermedades mentales es más prevalente de lo que se consideraba en un pasado: un estudio epidemiológico norteamericano señala que un 75,8% de la población fumadora padece alguna enfermedad mental (en el 34,8% de los casos, de carácter crónico), frente al 22,5% de la población fumadora, que estaría mentalmente sana. Pero, ¿por qué los enfermos psiquiátricos fuman más? Tres son las hipótesis que se barajan actualmente para explicar esta correlación: factores genéticos compartidos que determinan la vulnerabilidad del individuo; déficits cognitivos asociados al trastorno mental; y factores ambientales como el estrés, que puede incrementar la adicción a la nicotina y precipitar la aparición de los síntomas psiquiátricos. Por otra parte, surge la pregunta de si el tabaquismo puede desencadenar enfermedades mentales. La dependencia a la nicotina está recogida como patología en el DSM-IV y diversos estudios apuntan a que su consumo elevado durante la adolescencia está asociado con un alto riesgo de padecer agorafobia, trastorno de ansiedad o crisis de pánico. También hay evidencias demostradas de que la exposición tabáquica prenatal, especialmente al inicio o durante la primera mitad de la gestación, aumenta significativamente el riesgo de que el niño desarrolle un trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH). Estas son algunas de las contribuciones que Barbro Holm, psicólogo experto en tabaquismo del Instituto Sueco de Salud Pública, expone en uno de los capítulo de Why People Smoke, un documento que aborda el fenómeno del tabaquismo desde una perspectiva multidisciplinar y transnacional. A lo largo del capítulo, el autor destaca la falsa idea del tabaco como factor reductor de la ansiedad que le atribuyen muchos pacientes con enfermedad mental (cuando todas las evidencias demuestran lo contrario), argumento muchas veces asumido por las instituciones psiquiátricas, según señala, puesto que algunos estudios ponen de relieve una mayor incidencia del tabaquismo en estos equipamientos. El texto concluye con algunas recomendaciones preventivas que se dirigen a responsables de salud pública, profesionales especializados en salud mental, servicios de atención primaria y programas de atención materno-infantil.