OVERDOSE PREVENTION FOR INJECTION DRUG USERS: LESSONS LEARNED FROM NALOXONE TRAINING AND DISTRIBUTION PROGRAMS IN NEW YORK CITY
Gespeichert in:
PIPER, T.M., ET AL., OVERDOSE PREVENTION FOR INJECTION DRUG USERS: LESSONS LEARNED FROM NALOXONE TRAINING AND DISTRIBUTION PROGRAMS IN NEW YORK CITY. HARM REDUCTION JOURNAL, Vol. 4, no. 3 (2007), p. 1-8.
Ref.
146475
Standort:
SIIS R.1830 Archivo
Palabras clave:
Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Evaluación de servicios, Fármacos, Heroína, Opiáceos, Prevención, Reducción de daños, Sobredosis, EE.UU.
Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Evaluación de servicios, Fármacos, Heroína, Opiáceos, Prevención, Reducción de daños, Sobredosis, EE.UU.
Abstract:
En Estados Unidos se están llevando a cabo varios proyectos que, con la participación de las personas usuarias de drogas por vía intravenosa (UDI), pretenden prevenir las muertes por sobredosis de opiáceos. Los programas consisten en formar a los UDI para aplicar técnicas de reanimación y de administración de naloxona –un fármaco empleado para invertir los efectos de los opiáceos– en el momento de presenciar una sobredosis en un compañero/a. Los cursos suelen incluir información sobre las causas más frecuentes de sobredosis y las maneras para prevenir su aparición –control de la tolerancia y la dosis, técnicas de inyección, evitar inyectarse estando solo/a, etc.–, sobre los síntomas que permiten detectarla, así como sobre los pasos a seguir en caso de presenciar una sobredosis –llamar al teléfono de emergencia, administrar naloxona, aplicar técnicas de respiración asistida y administrar una segunda dosis en caso necesario. En este artículo, se discuten las incidencias y las lecciones prácticas que se derivan de un programa de estas características llevado a cabo en la ciudad de Nueva Cork. El programa, en el que han participado 1485 personas desde marzo de 2005, ha conseguido prevenir 104 muertes por sobredosis. Los autores del artículo señalan la importancia de desarrollar programas flexibles, capaces de adaptarse a los diferentes contextos en los que deben ser impartidos y a las necesidades de la población destinataria. Por ejemplo, un curso que va a ser impartido en una sala de consumo higiénico al que principalmente acuden adolescentes sin techo probablemente tendrá que centrarse en unos temas completamente distintos a los que se analicen en otro que se dirija a un grupo de usuarios de más edad. Por otra parte, el éxito de estos programas depende totalmente de la participación de las personas UDI, por lo que resulta aconsejable utilizar todas las vías posibles para darlos a conocer.
En Estados Unidos se están llevando a cabo varios proyectos que, con la participación de las personas usuarias de drogas por vía intravenosa (UDI), pretenden prevenir las muertes por sobredosis de opiáceos. Los programas consisten en formar a los UDI para aplicar técnicas de reanimación y de administración de naloxona –un fármaco empleado para invertir los efectos de los opiáceos– en el momento de presenciar una sobredosis en un compañero/a. Los cursos suelen incluir información sobre las causas más frecuentes de sobredosis y las maneras para prevenir su aparición –control de la tolerancia y la dosis, técnicas de inyección, evitar inyectarse estando solo/a, etc.–, sobre los síntomas que permiten detectarla, así como sobre los pasos a seguir en caso de presenciar una sobredosis –llamar al teléfono de emergencia, administrar naloxona, aplicar técnicas de respiración asistida y administrar una segunda dosis en caso necesario. En este artículo, se discuten las incidencias y las lecciones prácticas que se derivan de un programa de estas características llevado a cabo en la ciudad de Nueva Cork. El programa, en el que han participado 1485 personas desde marzo de 2005, ha conseguido prevenir 104 muertes por sobredosis. Los autores del artículo señalan la importancia de desarrollar programas flexibles, capaces de adaptarse a los diferentes contextos en los que deben ser impartidos y a las necesidades de la población destinataria. Por ejemplo, un curso que va a ser impartido en una sala de consumo higiénico al que principalmente acuden adolescentes sin techo probablemente tendrá que centrarse en unos temas completamente distintos a los que se analicen en otro que se dirija a un grupo de usuarios de más edad. Por otra parte, el éxito de estos programas depende totalmente de la participación de las personas UDI, por lo que resulta aconsejable utilizar todas las vías posibles para darlos a conocer.
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