MAS DE TREINTA AÑOS DE DROGAS ILEGALES EN ESPAÑA: UNA AMARGA HISTORIA CON ALGUNOS CONSEJOS PARA EL FUTURO
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DE LA FUENTE, L., ET AL., MAS DE TREINTA AÑOS DE DROGAS ILEGALES EN ESPAÑA: UNA AMARGA HISTORIA CON ALGUNOS CONSEJOS PARA EL FUTURO. REVISTA ESPAÑOLA DE SALUD PUBLICA, Vol. 80, no. 5 (2006), p. 505-520.
Ref.
145619
অবস্থান:
SIIS R.1629 Archivo
Palabras clave:
Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Historia, Perspectivas, Planificación de servicios, Recomendaciones, Reducción de daños, Reducción de riesgo, Tendencias, España
Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Historia, Perspectivas, Planificación de servicios, Recomendaciones, Reducción de daños, Reducción de riesgo, Tendencias, España
সার সংক্ষেপ:
Difícilmente se puede avanzar en la lucha contra las drogodependencias sin una correcta evaluación de las políticas de salud pública aplicadas hasta la fecha. Desde esta premisa, un grupo de investigadores/as, encabezados por Luis de la Fuente (Centro Nacional de Epidemiología), propone en este valiente artículo una revisión crítica de la historia de las drogas ilegales en España desde la década de 1970. De la Fuente y su equipo dividen el periodo en dos fases, marcadas no sólo por cambios en los hábitos de consumo, sino también por el modo en que la opinión pública y la clase política han entendido ‘el problema de las drogas’. De acuerdo con los/as autores/as, la primera fase se caracterizó por la “epidemia” del consumo de heroína por vía intravenosa. En su opinión, el consiguiente aumento de la mortalidad juvenil –por sobredosis y sida– y la alarma social generada no siempre recibieron una respuesta adecuada ni a tiempo. Así, el estudio censura que el primer Plan Nacional sobre Drogas se demorara hasta 1985 y que los programas de reducción de daños no se extendieran –por motivos ideológicos– hasta mediados de la década de 1990. Es en ese momento cuando, según el artículo, se entra en una nueva fase. En vista de que los efectos más graves de la epidemia de la heroína habían disminuido, el texto considera que la atención política y mediática se desvió, de forma injustificada, hacia el uso estupefacientes en contextos recreativos, particularmente éxtasis y cannabis. Este cambio de orientación recibe severas críticas por parte de los/as investigadores/as, que tratan de evidenciar que el consumo de heroína y cocaína constituye hoy una prioridad sanitaria sobre la que representan el de cannabis y psicoestimulantes sintéticos. A partir de este análisis histórico, De la Fuente et al. plantean una serie de reformas en las actuales políticas sobre drogodependencias. Además del ya señalado ajuste de prioridades, sugieren medidas concretas para mejorar la asistencia a las poblaciones consumidoras de heroína –especialmente al sector que la emplea en forma inyectada– y cocaína, lo mismo que la atención dispensada por profesionales sanitarios y centros especializados. Por último, piden investigar el impacto real de la cocaína sobre la mortalidad, que se estima alta, pero que no se ha verificado científicamente.
Difícilmente se puede avanzar en la lucha contra las drogodependencias sin una correcta evaluación de las políticas de salud pública aplicadas hasta la fecha. Desde esta premisa, un grupo de investigadores/as, encabezados por Luis de la Fuente (Centro Nacional de Epidemiología), propone en este valiente artículo una revisión crítica de la historia de las drogas ilegales en España desde la década de 1970. De la Fuente y su equipo dividen el periodo en dos fases, marcadas no sólo por cambios en los hábitos de consumo, sino también por el modo en que la opinión pública y la clase política han entendido ‘el problema de las drogas’. De acuerdo con los/as autores/as, la primera fase se caracterizó por la “epidemia” del consumo de heroína por vía intravenosa. En su opinión, el consiguiente aumento de la mortalidad juvenil –por sobredosis y sida– y la alarma social generada no siempre recibieron una respuesta adecuada ni a tiempo. Así, el estudio censura que el primer Plan Nacional sobre Drogas se demorara hasta 1985 y que los programas de reducción de daños no se extendieran –por motivos ideológicos– hasta mediados de la década de 1990. Es en ese momento cuando, según el artículo, se entra en una nueva fase. En vista de que los efectos más graves de la epidemia de la heroína habían disminuido, el texto considera que la atención política y mediática se desvió, de forma injustificada, hacia el uso estupefacientes en contextos recreativos, particularmente éxtasis y cannabis. Este cambio de orientación recibe severas críticas por parte de los/as investigadores/as, que tratan de evidenciar que el consumo de heroína y cocaína constituye hoy una prioridad sanitaria sobre la que representan el de cannabis y psicoestimulantes sintéticos. A partir de este análisis histórico, De la Fuente et al. plantean una serie de reformas en las actuales políticas sobre drogodependencias. Además del ya señalado ajuste de prioridades, sugieren medidas concretas para mejorar la asistencia a las poblaciones consumidoras de heroína –especialmente al sector que la emplea en forma inyectada– y cocaína, lo mismo que la atención dispensada por profesionales sanitarios y centros especializados. Por último, piden investigar el impacto real de la cocaína sobre la mortalidad, que se estima alta, pero que no se ha verificado científicamente.